29 de febrero de 2008

CCCXVII.- Yumbina Morada



Quien no pudo ser tu compañero tan gentil
ni el son de la sorpresa que soñando sobrecoge,
genuino amado nervo rutilando y perentorio
un día tristemente debe digno perecer.

Dejar de ser amargo cuchitril que no se llena,
pesar que en tu regazo no halló lumbre ni calor,
aliento de hoja seca que se huele como pena
y tonto que se aleja porque nunca supo a amor.

Se dice que hay un químico milagro cobertizo,
un hálito que inunda el corazón de la mujer:
le brotan en el vientre inundaciones y conflictos
y veinte nubes nuevas que la obligan a querer.

Yo nunca pude hallarlo: lo buscaba como adicto.
Canjeaba siete besos a unas brujas de cité
por un solo brebaje que colmara mi botella,
pero cuando lo tuve no quisístelo beber.

Y ahora que no fui tu compañero rutilante,
navego tristemente con mi elixir por el mar.
Aquél que lo ha tomado arde en deseos y no duerme,
pero aunque lo quisiera no consigue enamorar.

27 de febrero de 2008

CCCXVI.- Ya verás


Como el vino que un borracho
nauseabundo no posterga,
seré el viento arrepentido
que hace ruido y no se va.

Poblará sano mi mente
lo que no te pertenece.
Llenará mis obsesiones
otro símbolo y no tú.

Van a haber largas semanas
en que ya no te recuerde:
noches sobrias y calladas
sin tu necia voluntad.

Cumpliré cuarenta años
y vendrás de nuevo a verme:
yo diré a mi mayordomo
que te deje algo de pan.

Pues seguro viene el día
en que por fin me de lo mismo:
sea tu adiós o tu llegada,
indiferentes para mí.

CCCXV.- Jaula Magna



Florido manto espeso alrededor ubicuo
rotundo y tan carente por completo de bordes,
que ocurre todo siempre y lentamente acontece:
la gente no parece cada día vivir.

Un nuevo circo pulso sigue a toda rota causa,
el surco inexorable que gentilmente le da
buenos días a la tierra y hasta luego a la nausea:
yo he venido a investigar la ruta plena al ancho mar

Del silencio mas hermoso trepa música,
cual coqueta enredadera y divertida mirar
que abre vida tan dichosa cual verano de fucsia:
remolino turbulento y mandolina tobogán.

25 de febrero de 2008

CCCXIV.- Toda la vida



Levantóse en el camino de improviso como pausa
el ingenuo cielo y nunca lo pudimos claro ver,
porque siempre tuvo alguno de nosotros una causa:
que mañana, que no puedo, que por siempre esperaré.

¿Crees en el mágico destino que une Dios
para sernos y creer en su señal eternamente?
¿O parece que la vida nos es cara y se durmió
como pez que bajo el agua se nos iba indiferente?

Busca en tu maleta el nuevo círculo equipaje
por largo tiempo mío y que escondido olvidé.
Tu abrigo, un arco iris y un estrépito en el viaje
que iniciamos, siendo niños, ya nos quiere ver nacer.

CCCXIII.- Purgalante Perpetuo



Vivo lo inmediato a toda prisa: mi maroma
llena tu colmena de un amor grandilocuente.
Suena de improviso el orquestal cuasidivino
de la pulpa novedad que es grácil aura.

¿De cómo vive en mi, enamoradizo banal?
Me duermo cabizbajo para aquella ocasión
que prende y me pretende: tulipán roba timbales
y croa el corazón que ebulle roca en mi interior.

Cautivo así me rindo a la aromática belleza
y libre se aglomera lumbre viva en mi emoción.
Azul que me arrebata como araña sinfonía.
Ya llevo mucho tiempo condenado a su prisión.

24 de febrero de 2008

CCCXII.- Que duerma tierna enferma vuelta esperma



Yo venía a levantar una canícula babel,
la que quisieran para dar al mundo,
y he construido la pirámide mayor:
la rala tumba de Ramsés Segundo.

Y me animaba a descubrir en secreto
el imposible que carcome su capítulo polar,
que por roer y corromper en mí sus hábitos:
su amígdala penar en la fatídica penumbras.

Me fue la ígnea precedida de la fábula llorar,
la que acaricia su quintándome del tiempo,
por la que siempre yo aré lo que pude, vagar:
mi nube sube que sacude su soñando violento.

Y lo mejor que di se ha destruido,
y me he quedado solo yo, desvanecido,
ensombrecido y recluido hasta el final:
soy el olvido.

23 de febrero de 2008

CCCXI.- Todo a mi alrededor


Que muera luego, que se deje de sentir,
que pierda todo su presencia viva aquí,
porque no van a conseguir que me elimine,
pues toca al mundo extinto desaparecer.

Amigos, váyanse tranquilos, que ya es tarde.
Yo no he pensado ni un segundo cometer
una locura. ¡Tonterías! ¡Qué delirio cobarde!
Eso hace siempre el que no tuvo nunca fe.

Pero, ¡cuidado! que esta noche acaba todo
y lo que debe perecer con él murió y se fue
como los últimos vestigios de un eterno lodo:
alrededor de lo que existe, van ustedes también.

Yo seguiré viendo crecer la nada mantra,
seré susurro inexistente y flotaré
arrinconado entre jaurías de sonidos fantasmas:
sosteniendo mi silencio en soledad
.

21 de febrero de 2008

CCCX.- Nimby


Mi condominio de mí mismo
para mí, lo mejor y conmigo
tengo todo lo que yo quiero:
nada en mi patio trasero.

¡Nothing in my back..!
¡Nothing in my back yard!

Nada y nadie en mi patrio de atrás.
Nada desagradable, mamá.
Traigan todo lo bueno hasta mí.
¡Pero todos muy lejos de aquí!

¡Nothing in my back..!
¡Nothing in my back yard!

Mi condominio de mí mismo.
Tú, mujer, mi colchón y un abrigo.
Tengo todo ordenado y construí
pozo, quincho y piscina por ti.

¡Nothing in my back..!
¡Nothing in my back yard!

No me ocupo por nada de usted.
¡Salvo, claro, que pise mi césped!
Tengo todo lo que más quiero:
nada y nadie en mi patio trasero.

¡Nothing in my back..!
¡Nothing in my back yard!

CCCIX.- Oruga Cenicienta Mental



A la que locamente un día sin decirlo dijo mira,
yo dormido enamorado imaginaria soñé.

No importaba si fui sordo: yo soñaba ser la leña,
la infinita y dormilonga, calderonamente mía,
que fue eternamente sueño peregrino, mi dueña,
nutritiva diva fieltro y noche mente todavía.


Como todo lo querer, me era vida prescindible,
partidaria, innecesaria, madrigueña y cansada,
como aquello que tal vez acaso nunca me fue
y aunque sirva para todo, amablemente de nada.

Cuando era fuego, la parola brillante
viajabantorcha cuasi comba fugaz:
ya no había nadie que extendiera la palma
para frenar aquel tamaño pertinaz.

18 de febrero de 2008

CCCVIII.- El Pupo



Arrojo al aire nieve inseparablemente música
y siento pudibunda su caricia, su calor
proclive sólo a mí, considerándome
y dando como arcángel animante
la cándida soñada que sin duda merezco.

Se acerca rutilando nueva y mece mi son,
su cara náutica que rubia y muda crece
como flauta a su platino, culinauta al sol,
peligroso dentro mío y melodioso perece.

Surco todo el mundo de baldías fanfarrias
que vitálico y marión me favorece al nacer
y he escogido el leve ser pertenecido y plural,
porque entrega su total y nueva cámpanaranjaula.

Al destino puerto mar de vino trino desierto,
detrás de cada látigo latido y mural,
mi sangre mueve coros nuevos: siento que huye:
caminata, cabalgata, meridiano y paladar.

15 de febrero de 2008

CCCVII.- Samba Lentino


Voy a recurrir al viejo acervo balicón,
al bosque donde brotan las palabras más amenas:
delirio y fumarola, prodigio y colibrí;
tendido sobre el aire y cartilaginosamente yo.

Hormonas y colmenas, bandera y volantín,
bandadas con ahínco y triquiñuelas de clamor:
pacífico amoroso que se esconde de la muerte
pastando y prefiriendo al revoltoso en libertad.

Somos lava nuestra, la aventura primorosa,
camino, jaula abierta y todo flor por entregar
a un ámbito en que todo se hace fiebre natureza,
abrazo, hacinamiento de sudor y voluntad.

Me doy yo por entero y no me cubro de colchones,
me enciendo sin pereza y sin ninguna oposición:
desnudo vine al mundo y asimismo bajo tierra
de polvo por el polvo y para siempre haré el amor.

13 de febrero de 2008

CCCVI.- Diecisiempre


Yo me vine al Puerto para serpentina
solo una mañana y parecía rural:
fabricaba mapas en la pieza, esquinas,
largas escaleras de ficticia urbanidad.

Calles y rotondas de fulgor antiguo,
curvas que la vida no acostumbra a dar:
plácido vagaba como el buen amigo
mira fijo y miente mi pueril, mi soledad.

Karma y cloroformo de la juventud,
término y contorno en que dormía mi paz,
beso que la noche regateó y que tú
llegas y me entregas lo que no me quiso dar.


Digno reticente, compañero diferente,
peligroso tibio limpio prometido y familiar:
página postrera de la niña buena suerte
y último boceto en mi croquera final.

11 de febrero de 2008

CCCIV.- Verde Mar Sed




Espejo de agua que inúndalo todo,
te cruzo dormido y espero salir
despierto, y me arropa tu ingénito lodo
de grata humedad, que me fue Cuculí.

Yo veo tu cara de flores maneras
tendida en el prado brillar. Me rendí:
serena y sirena de dulce y somera
cereza belleza, maleza y delfín.

El viento sacude sin voz mi bolero
de vasta mirada y me nublo. Dormí:
me cubro la vista de su águila, quiero
lograr un bosquejo con trozos de ti.

Te miro distante, voraz cucaracha,
cual mínima loica, muy cerca de mí.
Me siento distinto, políglota y ancha
se ve por completo tu cara feliz.

8 de febrero de 2008

CCCIII.- Duelectra



La niña de mis ojos
recibe un papel
que lleva escrito algo
sentido, sin leer.

Es tinta, no rastrojos
ni tórrida pasión,
es el dibujo rojo
de un fino corazón.

Su padre vive lejos,
con otra mujer
se culpa de lo viejo,
pero la vino a ver.

Le dice "Estas bonito":
se eriza su piel.
"Ya cuéntame, papito,
te quiero conocer".

La niña de mi fuego
conversa en el anden.
No quiere su dinero.
Lo quiere sólo a él.

7 de febrero de 2008

CCCII.- Quiero Puro



Soy pluma que lava con bata los platos
o un ángel que sirve dichoso el café,
y el sapo asqueroso vestido en harapos,
que un beso cerezo lo ha vuelto corcel.

Me brilla sencilla y pincel la mirada,
renazco calipso de príncipe fiel
y canto en amena frugal bocanada
tu aliento de incienso, comiendo pastel.

¿Y adónde la magia del plácido está,
la chispa que enciende su prístino amor,
cual oro que brilla, le embriaga y se va?
¿Qué precisamente tiene dentro el sol?

¿Es acaso oscuro gas que se convierte en fuego?
¿O solamente el agua lluvia hiriendo la piel?
Es amable y silenciosa compañía que luego
nos duerme de pronto en desnudo placer.

¡Di que sí, por fin, mujer, para que encienda tu ceniza!
Y cede, entrega, busca en mi semilla tu calor,
que no hay otra manera, ni alimento más de prisa
que los besos y las risas y el regalo de tu flor.

4 de febrero de 2008

CCCI.- Jilguera Pasión



Que grite la noche y su canto de ébano
esparza la furia de fuego y carbón
que sueña y nos lleva a sentir de la mano,
sin alas ni vértigo, el viento a los dos.

Se esfuma y, de pronto, desnuda me lleva
la vida sin tiempo en el aire de azul,
gentil, la amalgama de viento y canela
que busca en el agua virutas de luz.

Afán desmedido en arrullo ligero,
sonata que ardiente nos va a poseer.
Mi vida y la tuya son dos pasajeros
errantes hojuelas flotando en la miel.

3 de febrero de 2008

CCC.- Plandestino



¿Qué es la casa lejos para seres como yo?

¿Pusilánime bosquejo que dormía en la calle
y que de pronto se vistió de roedor,
se consagró de agustiniano portento
y limitó sus confesiones a la noche sin valor?

¡Hay dejar! ¡Hay que ceder!

Hay que ignorar y abandonar la mustia sábana,
y los acrílicos consuelos hogareños,
y las delicias que la vida nos allana
sin preguntarnos, en estoico renacer.

Levantinos e inocentes aspirar a la vida,
permitiéndonos de paso que otro suave placer
nos recoja para grandes aventuras intranquilas
e ir camino y sin destino a la acuarela dimalow.

CCXCIX.- Lamparaíso



Siento, cuando ya no está conmigo
y confirmo que por fin se fue,
que no he sido el responsable de todo
ni marqué con mi locura su manera de ser.

Que ha dejado desquiciada una promesa,
que conmigo no se puede vivir,
que yo he sido el ominoso problema
y me abandona hasta la tierra morir.

Nada calza, ni su lástima verruga:
cuando llama no le quiero responder
y esa amiga en que confié mi vida fija,
la ha descuidado, pero queda otra fe.

A exigir la nada siempre y ver venir el infierno
o convencerme que no existe vida eterna al final,
he preferido Quellón y su romance recuerdo
en q
ue el agua de Cucao era ballena y color.

CCXCVIII.- Golondrín


Dormí consigo,
tu brazo paz
y fue mi amiga
la eternidad.

Consiste siempre
y sencillamente
en que sea mi abrigo
y lo sepa dar.

El viento flecha,
su flor desvío,
la mar de vuelta
lo trae feliz.

Tus labios míos
tocando puertas,
volando beso
llegó hasta aquí.

1 de febrero de 2008

CCXCVII.- Digital para cual




No se tocan manos fúnebres amargas
en las ásperas siluetas desgarradas,
ni se quiere su caricia si no embarga,
cuando evitan tocar nunca nada.

Ahora quiero yo besar tus manos
y esparcir un cirio virgen por el mar.
Lo que me da la paranal felicidad
que me sustenta, que me da que hablar.

Si el silencio de tu boca busca
conquistar tus manos libres, brillarán
como alondras en el cielo de la noche
por el químico solvente que nos hace nadar.

Y yo estaré, mi caminando contigo,
la perpetua lumbre curva en tu panal
y perderé toda la vida en un instante,
porque un beso de tus manos quedará.

30 de enero de 2008

CCXCVI.- Espejito Espejito



Le fascina hacer el canto liberal
de la amante besadora enamorada,
cenicienta caperuza caprichosa
de sabor encantador fundamental.

Y me dice que no puede estar un día
sin el hombre que ella sólo quiere más
en divina fina hermosa y perezosa melodía,
“porque somos alma de algo espiritual”.

¡Qué bonito suena aquello en realidad!
Como plácido domingo por el campo,
margaritas luminosas atractivas
de robusta algarabía, de cariño bienestar.

Que si de algo hay que morir en esta vida
por lo menos que sea lindo y por amar,
aunque claro, puede que hayan otras cosas,
pero no hay que preocuparse, y sólo dar.

Yo pensaba utilizar un vale vista, entonces,
de bursátil milagrosa y novedosa virtud,
que me sirva como canje en mis romances,
y me lleve al paraíso en el que vives tú.

Pero tengo diecisiete acusaciones que hacer
y mañana tengo sala y por la tarde reunión,
por la noche tengo turno y no descanso bien,
pero son estupideces, ya que todo es puro amor.

CCXCV.- Pao Pao




Mirábala prístina dulce,
amábala pleno y plural,
rogábale maravillarse,
inútil, iluso y fatal.

Paciente cariño molesto
o ruda pasión animal;
se nota que solo le apesto:
ahora me largo a volar.

29 de enero de 2008

CCXCIV.- Migrata



Niña pajarita que se va de viaje.
Cruza la montaña para desaparecer.
Pierdo su mirada de callado traje,
pluma por el mundo y nalca de mujer.

Pasen los eternos congelados días,
cubos en la niebla de mi frigider.
Nunca su recuerdo me lo llevarían:
ebria es su canción de melodí placer

Busco por el atlas su trinar de pulgas,
cómodo descanso, gata de chalé,
y marco la distancia que nos encandila:
siglos por el orbe de la espuma piel.

Dicen que volaba bajo el indio polo:
coxis de la tierra y musgo taiga cruel.
Yo me preguntaba qué hace allí tan lejos,
¡Puede que se caiga y no la vuelva a ver!

Ella dijo que era sólo de ida y vuelta,
pero igual gaviota y chica se me fue.
¡Niña pajarita que se acabe pronto!
¡Toque la montaña y míreme otra vez!

Vuelva a su silente trajinar de paje,
véngase temprano que hace mal también
tanta nube fría y se le cierra el alma:
¡Vamos patacama, aprenderá a querer!

28 de enero de 2008

CCXCIII.- Socotroco



¡Soy tuyo vida mía!
Radiante como un foco.
Mi pecho viene un día
y desnuda tu alma toco.

¡Te adoro todavía!
¿Será que soy un loco?
Yo mucho te quería.
¡Ayer te amaba poco!

CCXCII.- Niebla



Juntos seremos afiebrada vida cúspide
por cientos de callados que unidos nos son
tan dentro y nosotros, desnudos, exangües,
cantándole al mundo en orgasmo y amor.

Yo me vine niño hasta el Ángela de mares,
una noche solo y en barco soñé
sumido en el alma arropada de sabores,
de rojos abiertos, y besos amé.

Mi pálida rosa pulida y porosa
que cada segundo pregúntaba qué,
tocando y pidiendo vivir cada cosa
que aun hoy, caprichosa, pequeña se fue.

Le quiero y le guardo una esperma furiosa
de miel verdenauta y erecta pasión,
por ir dentro de ella, canción fervorosa,
y estar para siempre con alma y calor.

25 de enero de 2008

CCXCI.- Cuculí Love


Y ahora voy a seguir, animado y feliz,
cometiendo cada día más errores:
rabia lámina de todo lo que obligo y fui,
claramente, no el mejor de los mejores.

Pero nadie se ha puesto arrogante de pie,
sin haber antes caído en lo profundo
por la vida de las cosas que consiste, no sé,
en dejar nuestra cagada por el mundo.

Yo lamento, hija mía, cada loca tontería
que aquel día me alejó tan violento de ti,
pero piénsalo bien, que eres niña todavía:
si no puedo equivocarme no podría vivir.

23 de enero de 2008

CCXC.- Plácida Rumora Silente



Mística marea peligrosa que
abanica así sus ojos de limón:
refrescándose, la ardilla caprichosa y es
como dulce y casquivana luna flor:
ella, que miraba silenciosa mi piel,
la maravilla, la fructífera canción
así sencilla y, luminosa, cierta noche llegó.

¡Música callada y marejada comezón!
Amo eso que brota de sus manos,
nada procelosa luminosa y yo,
nacido en lo divino de lo humano,
seré grillo en su dormido calderón.

21 de enero de 2008

CCLXXXIX.- Casi nada más, tantito



Si por descuido, mariposa blanca,
me avoqué lleno a la plural de ti,
fui un alcornoque que no guarda, y lanza
todo el carbón a la caldera, sin vivir.

Porque la vida, si no tiene pausa,
es alma brusca que se apaga y va
como la mecha que jamás se cansa:
yo quiero serte para descansar.

Y hacer amigos al sentir proclive
la lluvia danza que nos mojará;
seguir descalzos despacito, y vive,
mi amor entrego y lo navego sin remar.

CCLXXXVIII.- Mana Vida Pura Fruta y Quema


¿Tiene pena la pequeña cautelosa?
¿El susurro de su boca fue aleteo al llorar?
¿Se vistió su corazón de congoja?
¿O era viento, no fue pena y me confundo nada más?

Se había dicho hace ya tiempo
a aquellos cautos pudorosos
que se guardan un gorrión
en la cápsula profunda
del recóndito salón del alma:
que no escatimen su alegría
ni la duerman,
que no se culpen por el ciego raudo amor
que un día fecundo les florece y quema
y al día siguiente débilmente se apagó y, después,
se consumió y lo desechó la flema:
a su sepelio nunca nadie fue.

No tengas pena, cautelosa tan pequeña,
que tu aleteo es arrebol de luz en mí,
porque al amar tu corazón se llena
de la fragancia que nos hace vivir.

20 de enero de 2008

CCLXXXVII.- Largó ya



Fiel a la membrana que me une a ti
y a la vertiente persistente de albricias
que consumió el espacio triste en que viví:
No voy a dar mi brazo a torcer.

No voy a dar mis brazos nunca para nada,
ni mis canas nuevamente ni mi oculta piel,
porque animal que no seduce ni reclama
se oculta triste, queda tieso, sólo y cruel.

Así que juntos llevaremos en alto la frente
y sellaremos sinalagmas en el corazón:
herraduras que no rompen ni se funden,
los que unimos algo nuestro con espíritu hormigón.

18 de enero de 2008

CCLXXXVI.- ¡Tanto Tonto Contento!


El mundo me aconseja ser sereno
y me dice que debo callar,
contenerme en recipientes de hielo,
pero ocurre que no puedo aguantar.

Cuando advierto que quizá te abrumo mucho
y te obligo a deslizarte sin hablar de amor,
me siento nulo,
me pierdo un poco y nuevamente escribo
y, nuevamente al confesar este calor, me doy,
porque, Libélula, es calor lo que me agita
y doy entera el alma mía en tu honor.

Tanto quisiera no tener que andar diciéndolo,
pero la pólvora distinta de tu voz me arrebató,
me doblegó y yo debo reconocerlo:
soy agua clara y refrescándote -contento- te amaré.

Te digo -tonto- inexorable que te quiero
y sólo a ti, soy de tu cielo y tu color de vegetal,
y cuando llegue el momento de decirnos adiós,
cuando el verano se haya ido y sólo estemos tú y yo,
¿qué pasará?

Si necesito ir a morir contigo
no separarme nunca más de tu abanico y conocer
el oropel de nuestro nombre unido
y el apellido de tu padre con el mío en la pared,
yo quiero estar,
¡yo quiero verte y consumar mi luz de abrigo!
Mas me debo serenar y alivianar tu dulce paz,
para que pueda así limar y dar sentido
a esta frenética pulsión que me despierta en el hogar.

Amiga, voy a relajarme como un niño
y cuidaré tu corazón en libertad, lo haré
porque el amor que de mi boca se hace trino,
puede sonar muy estridente y perderá su liviandad.

Amiga hermosa, por tomar distancia,
si yo lo logro seguiré siendo de ti. Total,
si no lo logro acaso tenga una esperanza,
y como sea yo estaré por ti, puntual, igual.

16 de enero de 2008

CCLXXXV.- Acuarela Dimalow


Esos quietos ojos flojos que de ti sólo conozco
por el mágico recuadro que descubro siempre aquí,
van conmigo por la calle como viento y mariposa
cuando vengo del trabajo o si de pronto salgo a andar
por la mínima comarca que he escogido para darme
vuelo y nuevamente viene su magnético mirar.

Yo he vestido mi alma afable con estética adorable
y llevo puesta una sortija aquí en los dedos de mis pies
para verte cuando subo la escalera de mi cerro
y la cabeza se me agacha en el descanso que hay en él.

Y aunque tengo poco tiempo para asir esto que siento,
me he metido en tu aposento delicado y bergantín
por marcar mi palma abierta que he manchado melodiosa
con abrojos de canelo, margarita y digo: Sí,
es la mano que me lleva cuando sufro el arrebato
de las tímidas palabras que he anudado en pos de ti.

CCLXXXIV.- Melancohólico


He elevado entre vosotros la plegaria vigorosa
en que nacimos para el otro lentamente, tú y yo:
águilas conmigo y recipientes románticos,
gárgolas enfermas que se apiaden de mí.

Espectro y criatura que en las manos lleva ojos,
y brillan o deslumbran e hipnotizan a su antojo.
Perdido así en el fondo, yo quería escapar del mar,
cuando vi que al fin de pronto me venía a buscar
ese frágil oro cándido que nada inconsciente
en el ignoto oscuro sórdido siniestro y abisal.

Y debo adivinar que soy amigo de las cosas:
eterno amigo íntimo del ser coloso igual:
soy príncipe primate, primoroso prisionero,
agudo, necio, fiero, catacumba y pastizal.

CCLXXXIII.- Ya era



Qué gran naufragio me arrancó de la floresta:
orquídea falsa que una vez me conmovió.
Y tú decías que esa muerte está en mi mente,
que es cosa mía y que he perdido la razón.

De ti había sido lo mejor que dio mi raza.
Se vino abajo en un abrojo y me fugué.
De pronto vi que no había ni una nube rubia.
Te dio lo mismo aquel sentido en que te amé.

Ya eres extraña a mí. No te incorporo.
Hay un abismo entre la nausea que cuidé
y mi sosiego caminante. Ya no lloro.
Ya no te siento y declinado me aparté.

15 de enero de 2008

CCLXXXII.- Greenside



Ni han tus pupilas, niña, nunca, verdes
ni ha tu silencio alguna vez mentido:
y no te burles de mi afán cobarde
ni por la noche ni con cada latido.

Toda tu vida corazón al mar
lleva consigo presa tuya la mía,
como botín que no se puede ocultar,
aunque te calle la boca dormida.

Y si te aparto de mi vista al fin,
un suspiro infinito que mudo reposa,
despierta y me embarco hacia ti.
¡Oh, niña, déjame pensar en otra cosa!

13 de enero de 2008

CCLXXXI.- Lluvia Ácida


No persiste el agua miasma para siempre
ni carcome eternamente su linfático sopor,
se esfuma.

Se condensa demasiado lejos, triste
y convalece en comatoso luto seco
hasta el momento en que la vida y su cause
de bálsamo libre
o de vuelo portento
os convoca al nuevo nido viaje virgen.

Trilla empresa en que se inicia una vez más
lo que bala o resbala en rebaño y costumbre,
y se yergue convicto el dolor peregrín
que es poluta migraña absoluta y recela
otra muerte que viva y que vuelva a morar.

Fue por nosotros,
que perdimos el valor en un instante
y baldío se escurría indecente, procaz
el esfuerzo desplegado por millones de seres
en abierta rebelión contra el fracaso intemporal.

Fue por nosotros,
que rodeando dejamos al dedo anular
con la prisa y la risa del culto y la pus,
donde vino su amante y su vino gastó
con los labios del dulce asesino rubor
que quita, que niega, y que escupe felón,
cuando nos mira.
Tenebroso desde viejo y no se va,
ni persiste como líquida rugosa
porque limpia, corroe, fecunda, destiñe
y se irá con nosotros o desaparecerá.

12 de enero de 2008

CCLXXX.- De Lirio


He decidido que la vida me seduzca
y traiga llena su canción más feliz.
Yo iba cansado de seguir mi propia sombra
y abrigo niño una esperanza en libertad.

Mas veo ahora que le calla un tibio miedo,
la incierta pausa en que desnuda no sabrá
si del silencio se consigue amor y fuego
o de mi boca sólo un beso, nada más.

Y me seduce francamente su misterio,
me dice cosas que no logro descifrar,
delirio idioma que no tiene diccionario
porque prefiere a la certeza el signo mar.

Yo soy el trigo partidario de su siega,
la arcilla amante que su mano de violín
convierte en pan de melodía vacía:
me pertenece como el agua que no fui.

11 de enero de 2008

CCLXXIX.- Quiera Dios


Yo no merecía realmente
tanta decepción desolación.
En su lugar, un río extenso de adoquines
habitado por la gente en sanación de mí.

Su compacta luz comparsa compartir,
agradecido peñarol que inunda todo,
como el ingenio preparado por un niño
desde otro largo acontecer en toque y fama.

Vive turgente el animal y gratamente,
fragante y fácil amador que nos conoce
y que hace todo porque yo esté bien por ti.
Tranquila, socia.

Eso me pasa cuando lloro poetizo mal hecho:
me dan las ganas de decir algo vulgar
para tomarme todo no tan a pecho,
como sistema y mecanismo de defensa sonar.

Y ante la pompa seriedad ridiculera
de eso que quiere ser sublime y no lo es,
lo que debiese ser más bien una tontera:
tú, yo, vosotros y nosotros con él.

Sé lo que quieras.

CCLXXVIII.- El Cabro Pillo


Me gusta más el cariñito instantáneo
y la mirada enamorada de inmediato,
que este penoso deambular urbano
de no mirarse lo que va calatos.

Todos se quieren y se quieren dar,
todo se busca y se adivina el sexo.
Lo que no tiene nada malo en realidad.
Sólo es la mar desmesurada de regreso.

Quiere volver a apoderarse de la arena,
de la que nunca se hará dueña tal vez,
de la que besa y abrazándonos te quema:
espuma nata seminal del hombre bien.

Así que ponte a trabajar, hermana mía,
sal a la calle en caramelo general
y ponle manos a la ubre todo el día:
abre tus piernas al eterno carnaval.

9 de enero de 2008

CCLXXVII.- Caracolvido Mariposa Inespiral



Testarudo gordinflón enamorao,
que se queja de la vieja corazón
y que sufre como necio caracol solito,
pues no tiene lo que espera jamás.

Dormida, la amiga pequeña carbón
en la caparazón de su pena, goloso
camina en glorioso castigo y afán,
mas no besa ni quiere al bonito besar.

Fina estela de baba caricia pulgar
por el alma perdida en suplicio viril
que de día se enfrenta a una ruda tormenta,
al carente lamento del lento vivir.

Porque sigue y prosigue su terco camino
en añoso destino que es chapa carril,
pidiendo y queriendo querer ser querido
y dejando en la ruta al amor cuculí.

CCLXXVI.- Féretrofeo



Blandía la noche
su piélago muerte,
de suerte que a nadie
dejaba mirar.

Estrépito manto
y ebánica lumbre,
pulido y granado
en planetas de ti.

Aplaude su mágica
grande proeza
que no todo el mundo
culmina y se va.

De cuajo vi culpa
viruela arrancando,
la nube pensando:
yo quiero comer.

Homínica fría,
arrojadme serena
al azul caprichoso
abanico final.

7 de enero de 2008

CCLXXV.- Cuchi Cuchi



Oh, ¿quién podría atar en una bola de sesos
al hondo pestilente que se agarra de mí,
lanzarlo desde el alto de una torre hasta lejos
y echarme en su regazo para siempre jamás?

¿Calmar mi pesadumbre con la nueva proeza
de un ángela ferviente que me llene, me va?
¿Servir al clan entero en desperdicio y parejas
o ser de nuevo invicto, neonato y sanar?

El íntimo poroso cariñoso prefiere
ser una vez de nuevo el ribereño besador,
mareo y ronroneo de una musa que quiere
la boca que se toca, me acurruca y pezón.

CCLXXIV.- Eso sería



Voy a interpretar el himno clásico
de la multiconyugal pasiva,
donde todo se parece de pronto
a aquella inmensa mamadera vacía.

Si pide el niño que le den la papa,
todos nosotros corremos a servirla:
le preparamos nido cálido, se acaba
a medianoche, y se nos va la vida.

Hay que vivir el estar dentro de nosotros,
hay que sentirlo y doblegar la ira,
que por correr vimos al tiempo crecer:
a eso vinimos, a cantar la sinfonía.

De la Esmeralda y su bandera al tope,
de cada noche en que ella no venía,
cuando volví con esa extraña gripe,
la comezón de cada tarde se dormía.

Y si ella quiere ver de nuevo a Soda,
que vaya libre y que se ponga linda.
Y si volver a los 18 está de moda,
de qué me quejo: lo hace la mayoría.

3 de enero de 2008

CCLXXIII.- Ciudadanza


Flamenco que reposa en el pantano.
Amígdala que siempre traga mal.
Temístocles que no convence a nadie.
Patriota que se rinde a la mitad.

Yo quiero ser camino sin señal ni adivinable,
al paso que si damos no sabemos donde va,
de suerte que si siente el corazón su viejo roble

no aguante otro verano en que haya sólo soledad.

Y van las amistosas por el bosque,
mirándome, pidiéndome vivir
y sin embargo elijo al hada muerta,
la tumba en que me siento y digo sí.

Porque todo fuera al fin como si nada
y mi sirena sicopática situada en un sitial
de siniestra sincronía y sibilina simpatía,
con sigilo sibarita, me siguiera sideral.

2 de enero de 2008

CCLXXII.- Cúcuru Meme



Ayer deje mi abrigo, mi cansado paletó
y así, sin calzoncillos, me arrojé feliz,
calato, en la mañana y me metí a nadar:
yo tuve el esmeralda de Cavancha en mí.

¡Qué espacio cotidiano descubrí por fin!
¡Qué luz de mediodía me quemó la piel!
¡Qué hermosa nube blanca se alejó y me fui!
Posiblemente nunca a mi futuro volveré.

Algo raro tiene un nuevo mago color:
aliño y coincidencia luz de Tarapacá,
amigos que no he visto desde el 82
y soy para mi muerte el pirigüín que huyó.

28 de diciembre de 2007

CCLXXI.- Bolero Tango



Ya no cuentes más conmigo
como el agrio buen amigo
que mató su caro tiempo en ti,
ni busques otra vez tampoco
nada en mí que te sostenga,
que te consuele
o que te llene de eso tenue
que solía yo entregar por complacerte.

Que no viene el aire claro que te llena
sin la fétida tormenta nauseabunda,
ni se acerca el gato niño
que se arrulla entre tus piernas
sin querer que por tu parte
lo atesores y lo quieras,
que hasta el hijo más amado
te traiciona un día
y esa piedra en que tu vida construías
una noche te negó y vendió,
se cansó y se marchitó dormida
como el mágico y rosado carmín.

Porque tu media naranja enamorada
es precisamente y sólo la mitad,
y el amoroso cuando duerme no ama,
ni se levanta en la mañana a trabajar:
yo estoy seguro que algún día
cuando ya no esté
pedirás una migaja al menos,
un beso tibio en la mejilla y una taza de te,
pero la vida ya se te ha ido lejos
y los amigos no te quieren ver.

27 de diciembre de 2007

CCLXX.- Son pajaritos


Se bañan amplios, sacuden sus alas,
ríen y gritan o se cuelgan de un panal,
en que el gorjeo de camisas amarillas
les hincha el miedo cosquilloso y pueril.

Corren el velo de un altar los viejos,
los tristes viejos olvidados del hogar
que ven volar siete gorriones a los lejos:
son siete niños de la mano, y a cantar...

Que cuando venga la alegría amarilla,
la clara y fácil vegetal infinidad,
será en honor de diminutos caballeros
que buscan ángeles en medio del mar.

26 de diciembre de 2007

CCLXIX.- Libra T


Tengo que viajar urgentemente.
Tengo que irme y no volver jamás.
Dar una vuelta por el amplio contorno
que me separa de la fiebre en soledad.

Dormía inhábil, esperando su llegada:
y las palomas me cantaron no vendrá.
Yo, melodías habituales, un tomate
y una apacible casa blanca, dejo atrás.

Todo ha quedado tan inmensamente lejos
que, por lo mismo, debo viajar:
hacer que pronto, plenamente y sin retorno,
se libre amable y por completo de mí.

24 de diciembre de 2007

CCLXVIII.- Templeman



Llegué temprano. Me puse lindo.
Salí descalzo. Reflexioné.
Abrí los ojos. Miré a la calle.
Venía un perro. Me fui con él.

Lamió mis dedos. Le sonreí.
Bajaba a prisa, cuando la vi.
Dolita, triste, cansada y sola.
Sin una risa. La saludé.

No pudo hablarme. Se quiso ir.
Entró a la iglesia, sin decisión.
Tomé a mi perro. Me despedí.
Estuve afuera. Miré el reloj.

La lluvia todo lo humedeció,
mojó mi capa, mi pantalón.
Cuando salía, me dijo ya.
Me fui corriendo por Dimalow.

Tomé el paraguas. Me devolví.
Había un charco. Estaba gris.
Paró la lluvia. Quemaba el sol.
No estaba el perro. Me dijo adiós.

CCLXVII.- Déjala Crecer


Hay un noble cántico perdido en una roca,
una magistral necesidad,
una flor que me fascina y provoca,
y que tiene de la luz la libertad,
la confianza satisfecha que buscándome descubre
el regalo que esperábamos dorado justo ahí.

Pero me voy, después de fáciles y luces,
porque he notado que no siento ya,
que aquel infausto abandonar que a mí me cubre
es demasiado parecido a su inefable no amar.

No me conformo sin llorar: no doy con esto.
No entiendo nada. ¡Yo no quiero ya más!

Si fue posible que una Babilonia luna
se haya venido abajo en gloria y majestad,
¿cómo es que me ha dejado vivo y caminando,

si yo era todo el cielomar de esa ciudad?

¡Que siga siendo! ¡Que se acurruque!
Que todo un íntimo destello le sorprenda desnuda,
arrebatándole, perteneciéndole
y equiparando al animal arrinconado que lucha
con el áspero dolor que eso le causa.

Por desplegar así el instinto de rendirse,
por conocer, por perdonar,
por despertar de noche en medio del silencio,
creciendo siempre, sin pavor y esperanzada.

Por ese fuego sin control, por el placer,
por el terrible y quemante placer
que el aciago descontrol provoca en mí.

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