29 de julio de 2026

MCCCLII.- Recorta Pisagua Bendita


 

Cuando las cuclillas avenidas 
del invierno infierno me sonrojan, 
como queriendo amamantarse 
receptáculo espectáculo de mí,
yo las dejo procederme conocer:
que me averigüen y se cuelguen
de los nueve cuellos que sostienen 
mi cabeza que hierve hierba pus.

Así consigo que testigos suden,
que se empapen de la lágrima gota,
como lo hacían mis mejores enemigos,
alla en el patio del colegio privilegio.
Uno se llamaba Juan Díaz. 
Del otro no me quiero acordar.
Era un lugar de La Marcha Militar,
vivía un Hidalgo, su apellido parece.

Y a medida que el niño acontece, crece
y va lentamente su mente recordando:
Pedrito Armando, la Feria Persa y Vivar.
El otro día me lo encontré en un bar.
Como siete copas de vino asesino.
Todas vacías. Ninguna quiso compañía.
Porque nunca tuvo paletó, no desfiló.
El sostenedor lo paró en la puerta. Tú no.

Una noche voy a dejarme caer.
Arrojaré trescientas sesenta y cinco 
bolsas de basura, llenas de personas 
en el antejardín del Fiscal Acuña.
Todas llevarán los papeles y las huellas,
las argollas y la ropa de los niños,
el cumpleaños feliz y tomates podridos,
vidrio molido, y un Reino de los Cielos.

MCCCLI.- Silabario Populario Cahuín


 

Asi como de pronto 
me ilumina la canta, 
la recoge, las anima, 
las mantas y los muelles, 
los salones, lo conocen, 
los agitan y tantas
epopeyas, la familia, la luz.

Y vuelvo a mi placer,
mi conventillo, mis plantas,
al origen primitivo de la música 
espanta, que las moscas
y la aguanta, matutina,
que es lámpara, bonita,
la bendita, feliz.

No hay luchas, ni almas,
ni principe, cual César:
no hay fenómeno, problema,
fantasía, ni santos,
no hay modos, sino codos,
ni famas, sino ganas,
y pezuñas, cebollines y flor.

Que todo se ilumina paciente,
desde el patio de la casa se siente,
pan tostado, de fritura, calor:
en la casa se construye la mente
del destino de la raza serpiente 
que evapora su lectura del mundo,
desde un plato de comida casi siempre.

No es República Filósofa que cae 
sobre el techo de la villa, y se esconde,
sino el humo de las manos
y la sal, la sacarina, los vapores 
y los niños al colegio, los clientes,
la ternura, los vecinos, la mugre,
las piñatas son poder y vendaval.

Los pilares y los templos, nada.
Los imperios y Nabuco, no cuenta.
Lo que cuenta es un albar cotidiano,
los respiros, los deseos, la sangre,
las narices, los vapores de estiércol.
Es la ducha la motora del ente,
la cigüeña de las calles, es la gente.

No toques la campana ni pidas.
No saques el promedio del sol.
Porque viene la noche, la mañana,
la luna, la cama, la ventana,
mi teta, mi sábana, mirándote,
millones de personas amándose.
El sistema de la Historia es el pan

25 de julio de 2026

MCCCL.- Viernesio


 

Resulta que ahora mismo 
añoro al sol benigno, 
y nunca me persigno 
sí me acuerdo de ti.

¿De qué me sirve ahora 
que ese Cristo llore, 
se duela en mis dolores 
o se apiade de mí?

¿Que nunca me abandone 
cuando estoy sufriendo, 
si sufro en el infierno 
de un eterno sabbat?

¡Oh, déjalo ermitaño, 
que el cachorro se muera, 
que ya no exista dentro 
de mí lento corazón!

¿Qué gano con tener 
una esperanza baldía, 
si en una nube fría 
se me esfuma la paz?

El Santo no es el padre 
sino el hijo golondrina.
Yo elijo su asesina 
peregrina rapaz.

¿De qué me sirve entonces 
que Jesús no me abandone?
Su cruz la lluvia pone
desde el Monte Ararat.

La flor no quiere verme:
¡Que me enferme y ladre!
Cariño que no duerme 
porque inerme se va.

23 de julio de 2026

MCCCXLIX.- Quercus suber


 

Y cómo tarda la señora noche 
en armar los bultos viejos, 
los cabellos se adhieren a su falda 
mustia de terciopelo negro, 
y recorren estrellas su rostro
como una lámpara mágica niña
que transita los surcos del cielo.

Virgen vestida de harapos,
le espera la muerte impaciencia 
pausada, fría y siniestra,
en el faetón junto a la puerta,
vigila un ángel de tres monedas,
que no le alcanzan al doler siquiera,
y ya se marcha de fiesta.

Cruza una alameda de alcornoques,
pinar de robles, la avenida yerta,
mira el caminar de bronces
y su mirada se aquieta,
porque nadie la estará esperando,
ni los amantes, que ya se han ido,
cuando la mañana vuelva.

Busca las llaves en la ciega oscura,
que no ha bailado, ni un alicante,
la culpa torpe de la vida ebria,
en el albar de una pequeña sombra,
tarda la cándida dormida grieta,
relojes, números, labiales, cartas,
y se ha dormido en el cancel cubierta.

11 de julio de 2026

MCCCXLVIII.- La sucursal de las flores

 

Hay un sitio dentro,
oculto en la pirámide 
escalonada de los años 
que nos quedan por vivir.

Una recámara muda 
que sangra sin heridas
y gime sonriendo 
lágrimas de arena.

Hasta allí se han ido todas 
las cunas alegrías, 
los vértigos tesoros, 
el sudor y la cruz.

La sábana calcárea  
de costillas rotas
es lóbrego escenario 
y ceguera arqueología. 
 
Los hijos ya son nietos.
La mágica, baldía. 
¿Quién podrá redimir 
la huella del sudor del hombre?

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