
ella viene de repente a visitarme:
cicatriz que no se borra de la orina,
peligrosa meretriz y mal gendarme.
Porque dicen que al amar la vida rima,
como fina musa anima y partidaria del desarme,
por el viejo azul sendero hacia la cima:
ahora todo el mundo quiere regalarme.
Soy honesto por vivir una mentira,
porque tengo hipotecada hasta la sangre
a la cana que me paga y que me mira.
¡Yo no tengo cómo mierda relajarme!
Mi desgracia es un amparo que camina
largos años de piadoso arrepentirme,
pero sé que todo cambia como el clima:
sólo debo persistir bendito y firme.
















































