Es el primer y más valioso
dueño de mis sueños
de cantor y mis ensueños,
caminando, mis canciones
en el alma, solo un guiño
y vivo solo de guitarras
o timbales invisibles,
escenarios imposibles,
los anteojos redonditos,
y los taxis de papel.
Las campanas a lo lejos
y la armónica en los labios
el clamor, los escenarios,
las imágenes, tan sabio,
las estrofas y los versos,
a través del universo,
pero cruel me lo mataron,
y el amor, me lo quitaron,
como al niño el caramelo,
como lámparas de Dios.
Y ya casi medio siglo,
yo lo lloro aquí en mi puerta,
ya más viejo campanario,
cementerio abandonado,
catacumba fusilado,
pavo frío, madre muerta,
padre ausente y disidente,
clase obrera delincuente,
fabuloso, revoltoso
y más famoso que Jesús.

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