25 de julio de 2026
MCCCL.- Viernesio
Resulta que ahora mismo
añoro al sol benigno,
y nunca me persigno
sí me acuerdo de ti.
¿De qué me sirve ahora
que ese Cristo llore,
se duela en mis dolores
o se apiade de mí?
¿Que nunca me abandone
cuando estoy sufriendo,
si sufro en el infierno
de un eterno sabbat?
¡Oh, déjalo ermitaño,
que el cachorro se muera,
que ya no exista dentro
de mí lento corazón!
¿Qué gano con tener
una esperanza baldía,
si en una nube fría
se me esfuma la paz?
El Santo no es el padre
sino el hijo golondrina.
Yo elijo su asesina
peregrina rapaz.
¿De qué me sirve entonces
que Jesús no me abandone?
Su cruz la lluvia pone
desde el Monte Ararat.
La flor no quiere verme:
¡Que me enferme y ladre!
Cariño que no duerme
porque inerme se va.
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