Lo hicieron tantas veces,
y aquí vienen de nuevo:
zorrones y paltones,
pitucos amarillos,
engañan a la gente
con el mismo placebo:
más pacos en la calle,
más plata en el bolsillo.
Apostando con la Ley
al juego de la viroca:
que donde manda el Rey,
acata el mendigo.
Promete y promete
hasta que la emboca:
y ahora solo toca
comerse el Kastigo
Yo mismo lo viví
en el siglo pasado:
fue el capital foráneo,
unido a la reacción.
Ahora no queda más
que disfrutar lo votado,
y morder la felonía,
la cobardía y la traición.
