6 de octubre de 2009

DCXXIII.- Explicosas


Voy a tentar a la suerte sin pausa,
voy a ser hijo del hijo del sol:
ígneo, pausado sin furia ni raza,
caminando el sendero de su voz.

Ellos ríen y dicen ¿Qué pasa?
No es el mismo gorrión que cantó
que era suya al fin esa fragancia
y en helechos abrió la razón.

Voy a contarles todo lo que me pasa.

Yo era un náufrago que dormía,
sin alma, era pura vaguada,
un espectro de sombras todavía.
Yo era todo cada día y no era nada.

Y el llanto encendió sin hablar,
sin decirme vergonzoso me habló,
y me dijo que era cosa de amar,
porque en eso consiste el amor.

Ahora voy a tentar a la muerte.
Ser el padre que no me abandonó.
El esclavo de la luz y de las causas.
Me ha llevado otro viento mejor.

5 de octubre de 2009

DCXXII.- a.K. o.M.



Te extraño tanto, Sinforosa Kalú,
que he llegado finalmente a comprender
cómo lleva hoy mi vida aquél, tu nombre de mujer,
pues nada me funciona si no estás conmigo tú.

Inmiscuida como un ángel delicado y diferente,
allí hacia mi destino, allí en que soy persona:
metida, entrometida como flor de piel paloma,
sumida en cada pausa, torcida tiernamente.

Instante en que consigo sorprenderme para ti,
invento en solitario un mar de pronto por el aire,
viviendo alegremente como dios todos los días.

Moviendo en ese dulce manto alondra numeroso
la fina juglaría corrosiva que es tu vientre
y el más considerado de los dones que juré.


DCXXI.- El Porfiado



¿Seré otro mapuche, que soy tan porfiado?
Me dicen cuidado y me niego a perder.
Si ponen dos trancas detrás de la puerta,
se quedan abiertas con sólo cantar.

Porque hubo una noche en que supe clarito
que un fuego bendito me haría vivir.
El fuego solemne que vino a mí rumbo
del norte del mundo y se enciende feliz.

Yo voy a luchar, cual macho cabrío,
con voz, apetito y tesón contumaz.
Pues nada ni nadie hará de nosotros
un sino cobarde o nos separará.

Que sepan los grandes testigos del tiempo
y que logre tu madre saber y aceptar:
tú y yo somos eso que tienen los astros:
su luz deja un rastro en la Historia Inmortal.


DCXX.- ¡Pero ya!



He visto de pronto perderse
mi mundo y morir todo aquello
que tuve hace poco la suerte
de ver, en un breve destello.

A veces le digo a la gente
quien eres, les hablo de ti:
lo que era perder, yo sin verte,
mi tiempo y lo tonto que fui.

La vida es amado arrecife:
me dio en un instante valor
y fui, sin dudar, lo que quise.
Te quiero y no hay nada mejor.

Yo quiero ser alma dorada,
serena, yo quiero ser tú,
mi dulce, la amenamorada.
¡Mas sernos de prisa, Kalú!


DCXIX.- La curiosa aparición de la Verdad



Le tuve miedo a la palabra instante,
a la que cumple la función de filigrana,
esa de gruesa unión en cada palabra,
que es verborrea y yo sentí temor.

Y estando juntos encendí la lámpara
que nos llevó hasta aquella playa dorada,
que nos sumerge cual desconocidos:
fui un elemento de la estricta Kalú.

Tu suave amor, la compañía perfecta,
la cualidad de ser amiga y farola
(lo que sin duda fue sin darnos cuenta):
Hasta la muerte yo seré uno de los dos.

Haremos juntos una nueva mirada,
por celebrar cada cumpleaños que nos quede
y la princesa nacerá: ¡Será tan nuestra!
Seremos hijos en la casa de la luz.


DCXVIII.- ¡Chido!



Quiero ser el afamado tilichero varón
donde guardes para siempre el chingo
de ese cándido tesoro, allí en mitad del Salón.
Quiero ser tu teporocho los domingos.

Vagabundos por el ancho culebrón del mundo
y en eterno cotorreo como cuates, vivir:
quiero ser tu chafirete más ruco,
pa llevarte hasta la casa y desnudarte feliz.


DCXVII.- Vengan esos cinco



Cantaré y pereceré
desesperado en las prisiones,
donde cada cierto tiempo
me trasladen sin razón.

Abriré los corazones
en el aire de la gente
que no sabe ni conoce
lo que siento de verdad.

Seré terco, madrileño,
Farabundo, zapatista,
comediante, chiapaneco,
pestilente y mallorquín.

Seré todo, muchas cosas,
cambiaré profundamente.
Veré días en cien años
y milenios de botón.

Perderé y sucumbiré,
me arrastrarán por el camino,
pero nunca, amiga, nunca
seré extraño para ti.





30 de septiembre de 2009

DCXVI.- La encomienda


Un día conocí a Su Majestad el Color Naranja,
abrí remedos pálidos del aire y vi que Dios
tenía reservadas para mí sus abundancias:
¡Qué rápido se ha vuelto en alegría mi dolor!

Resulta que el cartero desconoce la importancia
de ciertas fabulosas remisiones porque son
en él solo envoltorios y destinos que la agencia
confía a su equipaje sin estima ni valor.

Pero hoy yo recibí la primorosa luz de estampas,
sentí que un halo cándido de miel me subyugó.
Envió mi delicada Sinforosa lo que canta
magnifico allí dentro de su noble corazón.

24 de septiembre de 2009

DCXV.- Migo


Sólo digo que conmigo
vamos juntos de la mano:
toda tímida invisible,
pero yo te puedo ver.

Porque llevas tu bufanda
de camélido naranja,
dos zapatos casi negros
y cambiamos de pie.

Cuando compro dos helados
en 21 de Mayo,
o nos ponen dos cubiertos,
cuando voy a comer.

Y si apago dos cigarros
cuando tengo mucho frío,
tú te duermes a mi lado
con el mismo placer.

Siempre vamos casi juntos,
porque somos dos amigos.
Dicen que ando siempre solo,
pero yo te puedo ver.

22 de septiembre de 2009

DCXIV.- La Tercera Cuerda


Seguramente nos iremos
cada uno acercando,
entregados a la aurora
maravilla inexorable.

Reteniendo la emoción
en nuestros labios,
y esperando que sea el alma
la que hable.

Necesito urgentemente
coincidir contigo,
dedicarme por entero
a tu existencia feliz.

Imitando con mi vida
la del Máximo Amigo,
Poderoso y Amoroso,
para ser tu Cuculí.

Tú conmigo y yo dichoso,
con la Cuerda Mayor.
Yo contigo y tú en el gozo
de la Fuerza de Dios.

14 de septiembre de 2009

DCXIII.- La alegría linda del último vals


¿Cuándo colgaremos
el indio atrapasueños?
¿Y cómo irán mejor
las verdes caracolas?

¿Seguro habrás traído
tu traje de muñeca?
¿O lo he dejado allí
en esa caja vieja?

¿De qué color el cielo?
¿Y cuantas copas rojas?
¿Y todas las macetas
en dónde las pondremos?

La cama irá perfecta
cubierta de algodones,
y al patio los columpios
y al aire nuestras flores..

13 de septiembre de 2009

DCXII.- Desperté


Era yo.

Siempre supe que había sido yo, apenas me llamaron.

Cerca de la playa, en el subterráneo de un hotel junto al mar, habíase reunido un inmenso tropel de gente demasiado curiosa.

Me necesitaban para el rescate de unos pescadores que habían sido arrojados durante la noche entre los roqueríos. Como investigador de turno, debía ir hasta allá para cubrir el operativo. Llamé al comisario de la Brigada de Homicidios. No me respondió.

Hacía varios años, había dado muerte a un hombre y a una mujer en ese mismo lugar. Como un psicópata, los había descuartizado y cubierto con papel celofán, y hecho marcas y dejado huellas en la piel de cada uno. Los había dejado enterrados allí y nadie nunca lo supo. La mujer había sido mi cómplice en una clase de estafa, una rara estafa.

Habíamos -entre los dos- engañado al registro civil y dádola por muerta para cobrar no sé qué seguro o pensión o herencia.

El otro tipo era simplemente un transeúnte, un pobre imbécil que quiso defender a la mujer. El caso es que los maté a los dos y los dejé enterrados en sórdidas condiciones.

Yo sabía que si la policía o los bomberos se ponían a buscar allí, hallarían seguramente los cadáveres. Estaba nervioso. Con una paranoia horrible, porque siempre supe que había sido yo, apenas me llamaron.

Y era yo -ahora- quien debía dirigir las investigaciones. Había prensa, mucha gente, amigos, colegas, todo un espectáculo junto a la playa, bajo ese hermoso hotel.

Finalmente encontraron a los dos cadáveres y, en la espalda de cada uno, pliegues de celofán con huellas dactilares.

“Don Pedro -dijo el capitán de la policía-, tenemos setenta y seis por ciento de posibilidades de descifrar estas huellas”.

Yo sudaba mirando la pantalla, donde aparecían millones de rostros por segundo, que gritaban en silencio su nombre de sorda pesadilla, durante la búsqueda del perfil que coincidiera con la huellas.

Estaba desesperado, porque debía aparecer mi cara en cualquier momento, así que tomé mi abrigo, encendí el último Nanotek que me quedaba y me fui, en silencio, a caminar por la playa. 

"¡Don Pedro! ¡Don Pedro! ¡Aquí aparece un rostro!"

Pero desperté.

23 de agosto de 2009

DCXI.- Adiós


El ritmo rimado se me ha hecho deporte
y la pereza de mi ser con la nobleza
o la distancia que separa de mi pieza
al dormitorio que arrendé en el norte.

Ya no quiero que me rime nunca más
que no haya modo ni casual de coincidencia
entre la muerte, mi penita o la impaciencia.
Yo decidí dejar al mundo y mi vergüenza atrás.

Y ahora me voy.

Pues eso que escribo, no lo digo nunca yo.
Las consonantes me parecen muros,
porque separan tu valor de mi futuro.
Ni dolor con amor ni pilar con amar: se acabó.

13 de agosto de 2009

DCX.- Lluvia Arícaro Cayendo Cuervos


Hoy la grieta corrosiva tres veces
lleva meses en reseco esperar
que el monzón amargo sudamericano
llore música altiplánica y plural.

Yo camino en el vacío lecho inerte
que ha tejido su alma vieja con él.
Ataúd que pone nombres a la muerte:
le llama Lluta, Lauca, Azapa y San José.

¿Dónde fue que se llevaron el agua?
¿Cómo pudo haber habido solamente soledad?
Hay un piélago de seca tierra mustia y telaraña
que suplica una respuesta a la humedad.

Debe ser hace cuarenta años
que los ríos recogieron su caudal:
marchitáronse en un hilo fantasma
que va muriendo de espaldas al mar.

12 de agosto de 2009

DCIX.- Cuculículum



Nadie lo soporta.
Ella se lo dijo.
Pero no le importa.
Muere por sus hijos.

Loco y descuidado.
Compras compulsivas.
Híper endeudado.
No es lo que quería.

Paga demasiado.
Sueña todavía.
Nunca ha abandonado
mucho la bebida.

Pero en el conflicto
no se desanima
y es todo un adicto
a la nicotina.

Algo sedentario.
Mala poesía.
De su diccionario
saca la energía.

Todas las semanas
frente al monitor,
tiene muchas ganas
de ser escritor.

Música por dentro.
Pésimo al volante.
Quiere ser maestro.
Lo lleva en la sangre.

Llora sin consuelo.
Canta todo el día.
Búscalo en el cielo
o en la librería.

Goza desde niño
con la astronomía.
Pasa del cariño
a la melancolía.

Buen comportamiento.
Mala dentadura.
Siempre está dispuesto.
Ama con ternura.

Vive ilusionado
cada cierto tiempo.
Nadie lo ha atrapado.
Se lo lleva el viento.

11 de agosto de 2009

DCVIII.- Surrealí


Yo digo que no hay luz
ni lluvia ni esperanza
iguales a Kalú:
botón de las alianzas.

¡Oh, Sinforosa!
Pequeña y cautelosa,
genuina sinfoní:
cazuela provechosa.

Prefiero ir a vagar
desnudo por la arena,
amar como en el mar
se besan las morenas.

Dar nombres a las cosas
que nadie imaginó
y así llamarte yo..
¡Oh, Sinforosa!

DCVII.- Fábula del Rey Candor


Todo va a salir muy bien.
Algo que no vemos.
Flor de anacoreta.
Cálido Hare Krishna
cuida de nosotros dos.

Buscan en el alma mundos,
duendes amigables,
ánima fecunda,
todo lo agradable
que viene con el bailarín.

Voy a convocar
a la serpiente y la colora,
para que me digan,
tal y como ahora,
si hay entre la gente
otra mentirosa mayor.

Tu caballo puede ser
mi perdición, mamita.
Mis peones ya no quieren trabajar.

Subo hasta la torre.
Miro desde lo alto
y canto la parábola mayor,
porque todo va a salir bonito.

Porque nunca he fabricado nada,
nuestra vida resultó como salió.

No hubo modo de evitar
la mascarada bendita
y ahora quiero demostrar
que no sabemos nadar.

No podrás adivinarme
porque tengo un nazareno,
que me dijo lo que no le dijo Dios.

10 de agosto de 2009

DCVI.- Kalú


Yo voy detrás de peces, en acuático feliz,
y sigo más de prisa picoteando el agua fría,
que nadie se me arranca, que nadie lo sabía:
mi boca ha iluminado todo a costa de marfil.

Profunda nieve lauca en el umbral de mi niñez:
volar de mil parinas en el techo del mundo.
La mar inmensa va al acantilado iracundo
de espuma y noctiluca, que mojaba mis pies.

El faro abandonado primitivo en que dormí,
la vieja ropa blanca que estilaba todavía,
detrás de las cornisas donde niño subía.
¡Me he visto tantas veces en el iris de ti!

8 de agosto de 2009

DCV.- ¡Sacaste Bueno!



¡Qué le vamo a hacer! La pobre
viuda del que no se ha muerto.
Págole aunque no me cobre.
Sigue con los niños. ¿Cierto?

Dicen que hace un gran esfuerzo:
tiene un doctorado en zapping,
sale por la tarde al shopping.
Van en el mejor colegio.

Ama las pequeñas cosas:
yates diminutos, viajes
a la micronesia y trajes.
Joyas, pero no valiosas.

Sabe dar el golpe bajo,
para que nadie le estorbe.
Ella es la famosa Barbie.
Kent ya se marchó al carajo.

7 de agosto de 2009

DCIV.- Soy todo ojos


Preferí el amargo pus del fuego
y una lágrima sombría o la pereza,
a quedarme aquí encerrado todo el día
como náufrago dormido en esta pieza.

No perder ese placer donde me enredo,
abrazado y consentido, hablando cosas.
Para ti yo no, jamás. ¡No puedo!
¡No estaré ocupado nunca, Mariposa!

Fui el calor a la llegada de tus pies,
su fulgora peregrina y la pasión
con que siento que de pronto me ves,
o el aloe candoroso de tu oculta flor.

Tu risita dedicándola creyente querría
alcanzar con afanoso y decidido pulular,
que por ti yo aquí estaré, para que rías,
al amparo de ese dulce inmenso mar.

6 de agosto de 2009

DCIII.- El Vertiginoide



Usa el abanico
de manera que las manos
atan las miradas
con eléctrico desdén.

Cúrvase el espacio
alrededor de cada plano:
yo la sigo prístino,
soñante y fiel.

Nadie podrá nunca
aquilatar el brillo quanto,
ese que le cubre
con acrílico mantel.

Dase en ala presta
casi vértigo y zumbando:
sígola ferviente
porque quiero ser su piel.

4 de agosto de 2009

DCII.- Bocado Directo Bendito


Hace poco la llamé. Cortito.
Sin pensarlo fui y marqué, por Ana.
No sabía bien qué hacer. Repito:
el placer de oír su voz me gana.

Una y media: sigo en pie, la invito
a perdernos en la misma cama,
como unidos en lo más bonito
de un abrazo y despertar mañana.

Esta noche, a lo mejor, he escrito
otra mínima canción sin trama:
ese amor que les parece un mito,
algún día alcanzará la fama.

3 de agosto de 2009

DCI.- Amor de Pendejos


Aquello todo es mi vetusto salón,
mi pretensión de conocer y madurar,
mi organigrama familiar y el nubarrón
de la más pura y cardinal serenidad.

Como el anhídrido folklórico camastro
que fue la vida más rural y el frenesí
de la mayor operación, sin dejar rastro,
o la decencia que escogí para mí.

En la carencia que es tan clásica y mundana,
de donde nace la riqueza del que nada ganó,
por escribir y equivocarse, por la vida liviana
en el verídico historial de lo morboso, digo no.

2 de agosto de 2009

DC.- Cucarrogante Volantiguo


Ya me voy a por el alba
en durante amante vuelo,
fui de prisa, mi consuelo:
faro atípico y me salva.

Sin pretérito, yo vengo,
porque acabo de parirme.
Fino labio, fui la firme:
mi labora y me contengo.

Mas cretino padre rancio,
tan benigno pero infiel:
que si Dios está con él,
su sermón parece falso.

Porque nada verdadero,
lo que llegue hasta la orilla:
algo sabe a sopaipilla,
cuando digo lo que quiero.

DXCIX.- Tú y Yo, intactos


Ya quisiera que el espacio
ancho, vértigo y baldío
entre nosotros no existiese,
que mis años menos trece
y tu cuarto fuese el mío.

Pero tengo lo que ahora
viene a ser la luz del mundo,
que la suerte me acaricia
porque tu alma fue propicia
y mañana es un segundo.

Yo no dejo de pensar
en dormir sobre tu vientre,
ni por puro amor al arte,
nunca dejo de pensarte:
ahora, entonces, para siempre.

29 de julio de 2009

DXCVIII.- Errabunda la pénalta mar


Todo se acabó más que de pronto:
que si fuimos soberanos la República llegó
y si dimos nuestra vida, devolviola al viento.

Todo se evapora de otro modo en un momento,
que es el tiempo de mis flores despedidas
y los besos sólo saben a adiós.

Casi cuatro temporadas a la gira
y al final súbitamente me ha llevado un armador,
desde el puerto que al llorar, me mira.

Pero tengo que bogar valiente,
doblegar al penitente de galeras, soñar,
y surcando la corriente sundirá el dolor.

Mi primavera.

27 de julio de 2009

DXCVII.- La Parábola Garante Pregón


Permanezca nuestro Gran Amparador
-suave gárgola de música y peluche-
al acecho de la bicha perjudica antón:
ni se acerque a lo que la maldita escuche.

Nutre máscara del amplio regocijo Niño Dios,
que repele mano fiera al bandolero caminar,
por la noche que a mis hijos apartando.¡No!
Yo no quiero que la alcanzarán..

Hizo peste de su propia pestilente paloma:
no le nace aquello que no puede nunca parir,
y la vida que le mata limusina no menciona
lo que lúgubre perece, me lo deja sólo a mí.

Pero llega la curiosa, la pantruca y la pianola:
adivina la comedia que los ama, lo sé.
Fue mejor que la mamá, la niña de la cacerola
que sabiéndolo, me dijo: ya no hay nada por hacer.



26 de julio de 2009

DXCVI.- Soy el Ángel


Que en mi caso, cada vez que escribo,
vienen cien ornitorrincos que sacuden
y me vuelan novecientos abejorros
por el parque de mi entraña primavera,
donde llegan los gerundios que no corren
y nos crecen los equívocos haciendo enredadera.

Y escribirnos cada quien a su turno
nuestro blanco cuaderno conjunto
que es la luz de mi latido perenne.

Es tu carta que se sale del arreglo
y no dejo de mirarla cual si fueras tú:
como tú llevando labios aferrados
y doscientos besitos impresos,
donde cada palabra son tus ojos
y en que cada parrafito, un helecho
do la luna margarita al sol.

Cuando quiero yo arrojar mi barca,
perezoso peligroso haciendo prosa,
al instante inteligente vienen versos:
van cortando así mi trato con las cosas,
como un chef muy japonés, calvo y obeso
triturando un calamar sobre la tabla
y partiendo los dos mil dieciocho trozos
de las blancas golosinas que riman:
son la vida, los perfumes y los besos.

Ahora quiero dar dos vueltas perdidas,
despertar a aquellos perros satisfechos
que se duermen bajo el sol de los portales:
quiero ser el azafrán, no los desechos,
una fuente inagotable de sustancias,
quiero ser, yo quiero ser y nunca antes
quise estar amalgamado a la existencia.

Nunca antes quise tanto sentir,
nunca tuve esta confianza y nunca vi
que mi vida era la estancia del calor,
que jamás sentí la fuerza del amor por ti
tan unida como ocurre alegre hoy.

Ya se van los chocolates y los circos,
las antenas de los viejos caracoles,
el silencio con que avanzan los trolleys
y la prisa inveterada de los nuevos oficios,
porque soy el perentorio que viajo.

Viajo el viernes y me voy para vivir:
porque dejo tras de mí cerrados,
esos poros y los días clausurados
y por ti, cerca de ti, que van unidos
la fragancia de lo limpio y mis afectos.

Murmurar territorial de los desiertos:
es lo bueno, lo bendito y lo sublime,
del abierto surtidor de nuevas aulas,
donde el canto del soñar retumba
y la luz de tu Venecia se ve.

22 de julio de 2009

DXCV.- Toloache


Siento mil farolas verdes que me siguen:
vagan a la sombra acechando mi pasión.
Quieren extraer de mí toda sustancia,
toda mi fragancia, todo mi color.

Busco mi refugio virgen en el agua:
fluyo dando recias y largas braceadas,
pero cien medusas negras y calientes
vienen presurosas: me quieren atrapar.

Nado hasta la luna de la superficie:
finjo mi naufragio quieto sobre el mar,
mas, súbitamente, todos a mi lado,
mudos me recogen, ángeles alados.

Vuelo por el orbe, blanco precipicio:
soy como el inicio de la Creación.
Siempre me he salvado, ágil e impoluto,
presto y matutino de la seducción.

Salvo, Candelilla, tú por el camino,
mágica alimaña, luz de Michoacán,
lámpara curiosa, pátina del vino:
yo de ti no quise ni pude escapar.

21 de julio de 2009

DXCIV.- Candorosa Travesía Pueril


Esos que en la noche nos resultan misteriosos:
espléndida yubarta, flor y reina calamar,
visten en la gala traje blanco riguroso.
Todos se sumergen divertidos a bailar.

¿Quién se va a animar a ser retículo poroso,
ir conmigo naufrago vestido de juglar:
cándida promesa para dar lo más precioso,
todo lo que lleva el corazón al palpitar?

Rubias son las armas del infante valeroso,
hijas del amor que no se pudo salvar:
tienen en el alma pasadizos asombrosos,
regios vericuetos que conducen al altar.

Lúgubre concurso de paisajes y reposos:
tengo entre las manos caracolas para dar,
todo un amasijo de espectáculo curioso,
vida y caramelo destinado al paladar.

DXCIII.- Mi vida consiste en seguirte a donde vayas


Placer de la elegante
ventura vespertina:
llover cual casi gotas,
vestirse de invernal.

Unirse a lo calipso,
pastar por donde flota
la sombra iluminosa
del cielo opuscular.

Venirse de improviso
a ser mar incitante
y unirnos en el último
bastión del colibrí.

Jurarnos la fragancia
del día siempre nuevo,
queriendo a nuestro lado
vivir, sólo vivir.

20 de julio de 2009

DXCII.- El Ambiguoide



Él pudo haber sido simpático y bueno,
muy simple, decente, pequeño y normal.
El ser decidido, romántico y tierno,
que se hizo presente donde hubo que amar.

Pero se ha perdido en dolores infiernos,
y quiso otra gente ocupar su lugar.
Así es el destino del hombre moderno:
por ser diferente ha perdido la paz.

¿Y a dónde se ha ido el Señor de lo eterno?
¿Estaba en la mente que ahora no está?
Él es el bandido apagado que enferma,
se vuelve torrente y se olvida en el mar.

17 de julio de 2009

DXCI.- Valanita


Une a la sonrisa deleitándome su boca.
Yo seré con ella bella música que trina.
Nadie se parece realmente a mi divina.
Ellos no la miran deslumbrando lo que toca.

Vivo su retrato como viéndola volar:
nueve perlas finas han cubierto su regazo.
Lleva a la cintura de canela un solo par
y hay un beso suyo que no pide mucho plazo.

Siervo de sus ojos en el ébano mechón,
he dormido loco a plena calle imaginando:
noche americana y en la Plaza Colón
sólo valanita con el Pedro Armando.

16 de julio de 2009

DXC.- Todo puede serpiente ligente


La vida es un helecho, nido eterno,
adquiriendo forma libre desde atrás
y creciendo desde sí hacia lo demás:
viejo nuevo que incorpórase a su tiempo.

Y el tiempo es otro modo no mejor
de atar el mundo yéndose hacia acá:
que todas las canciones de verdad
tenemos que cantar oyendo amor.

Nada se pierde y nunca lo encuentras:
la razón que he reservado para mí,
aunque nada pasaría si lo intentas.

Todo se sabe pero no hay manera:
es el azar que por hacer lucir,
no todo tiene que pasar como yo quiera.

DLXXXIX.- Once Had a Girl


Alguien va a asociar mi papelón a lo propincuo,
con clásicos de nieve para entrar en libertad.
Que a este corazón le suele dar lo mismo:
pesa demasiado, pero quiere volar.

Iban a dejarnos elegir la noche mágica
del vértigo preñado en el canasto universal.
Con cientos de miles y millones de galaxias
yéndose y queriendo no volver jamás.

Pero ella no me dice que la casa es linda:
entra simplemente y se echa en el sofá.
Cuéntame la historia de su vida que pinta
con lujo de detalles y me pongo a cocinar.

Arroz que se evapora en la alegría y los porotos.
Cebolla bien picada de temores, pero igual.
Mi pena es un zapallo, que se muele en ocho trozos.
Mi suerte, como el pollo que se añade al final.

14 de julio de 2009

DLXXXVIII.- Hechizo


¿Qué cresta voy a hacer
con todo lo que sé?
¿Lograr que su vorágine
me siga en la derrota?

¿Tramar un modo fácil,
desear que ya no esté?
¿O atarme a su existencia
lejana y remota?

La voz de la victoria
perfora y presume
ingente invitaciones
que clavan por doquier.

¡No quiero que sucumba!
¡Que nunca se esfume!
Yo vivo en la promesa
de cada nuevo ser.

13 de julio de 2009

DLXXXVII.- "Debemos ser avaros como el mar"


Mi mundo se va conmigo:
la plástica ignorancia que no descubriré,
el eje detrimento que quedó con su agonía
-su bucólica agonía pasajera-.

Y cambio estas monedas drogadictas
por el vuelo en el más amplio mundo circo:
que no pueda desafiarme a la muerte
ni a la suerte de los viejos consuelos.

Porque ese que envejece yo seré
y me presento ante la Corte en arrogancia.

Sísifo abandona su piedra en la cima,
el halcón en la sombra,
el hombre que camina
y voy haciendo lágrimas con el licor
que no se acaba nunca.

Llegó la suave y melindrosa paloma
que al arrullar quiere cariño
y al pertenecerme busca.

Quédate conmigo mañana:
será la noche violenta,
la prisión y el arrecife cloroformo,
la nueva voz que parece que perece,
la voluntad de Schopenhauer charlatán,
el azafrán, la amigdalitis y el infierno.

Será la paz de los clamores eternos
y el eterno prometido seré yo,
el orgullo contumaz y refractario,
lo pedestre que hay en mí y me necesita;
y el intento moderado y cruento
por vivir del asco terco y la molicie
que bebía fatigado en el pasado.

DLXXXVI.- Mordida de Pantera


Agua donde flotan
vida y voluntad,
animo y derrota:
todo cae al mar.

No se tranquiliza:
siempre va detrás.
Cuando lo analizas,
quieres naufragar.

Uno disimula,
finge no nadar,
pero te estrangula
la debilidad.

Hablo de la puerca
donde todo va:
ánima siniestra
que nos va a tragar.

Pulga perra neutra,
déjame vivir.
No tengo otra peuca.
Todo es para ti.

12 de julio de 2009

DLXXXV.- Bluscai


Túnel del tren desde el Puerto a la casa.
Voy por mis hijos. Se quiere nublar.
Es el domingo más bello, aunque pasa
algo de nubes por Viña del Mar.

Los niños consiguen hacer que abandone
la vida su peso y la moderación
que uno acostumbra a tener cuando come
de pronto se olvida: la risa llegó.

Pienso yo en esto, mirando a la gente
que vive pendiente de la realidad.
Pero algo me dice que aleje mi mente
de la coherencia y me deje llevar.

Toco la puerta. Se asoma Pedrito.
Me grita: “Papito, ya se despejó”.
Me empapo en el aire del día bendito
que trae a la Nena hasta mi corazón.

11 de julio de 2009

DLXXXIV.- Ojo Piojo


¿Cuántos de los hombres que en verdad se aman,
cada vez que besan o levantan el pulgar
llevan en las manos lo que ciertamente traman:
hombres y mujeres que se dicen amar?

Demos un abrazo con los dedos cruzados,
orden de no pago, que nos van a cagar,
fuego a las promesas con los ojos cerrados:
no entres a la ducha sin llevar tu celular.

Yo a los diecinueve me creía caliente,
virgen y romántico, el pollito bachiller.
Sigo enamorado pero todo es diferente:
tú con su marido y yo con otra mujer.

Cansa la macana de la plana conyugal.
Siga la rutina para ser más fiel:
parto, matrimonio y a la cama, funeral.
¡Cuiden a la mina que, si no, se va con él!

10 de julio de 2009

DLXXXIII.- Homenaje de cariño al melodino genial


Se dedican desde niños a sudar animalejos
que provocan acertijos en el ser de los demás.
Abanicos en desuso que recogen jugando
y que de pronto tienen cientos en volante alrededor.

Se regalan en abismos de espectáculo vibrante,
animados como el ángela peluche de color:
prodigal que son en vida, candileja mirante,
que se guardan una pena en el silencio del rubor.

Se ha llenado de canciones esculturas sinuando,
desde Creta que mirándome la cara quiero yo.
Pasan horas en reflejo reproducto para tantos,
porque es tanto lo que aman que les mata el amor.

Yo he venido al escenario abandonado y vacío
para dar mi testimonio de sudor y admiración,
en honor de ciertos dioses que se alegran llorando
y que han honrado su estadía en el planeta con la voz.

DLXXXII.- Cucurrú Cucú Pop


De hoy en adelante voy a ser el más feliz,
cantando en la vereda sin mirar por dónde piso,
dejando una sonrisa donde hubiera cicatriz:
ungido para siempre imaginando el paraíso.

Borracha serenata con la mano en un farol,
me olvido de la lluvia a medianoche, y desperté
desnudo en la pileta de una plaza bajo el sol.
Palomo pan chiflado y remojado en el café.

¡Señor, no me moleste! Ya me voy a trabajar.
¡Perdón! Mañana es lunes. ¡Qué tontera! Voy a misa.
No sé qué me pasó, pero he llegado a este lugar.
Quería solamente dibujar una sonrisa.

9 de julio de 2009

DLXXXI.- Niegocéntrico



¿Por qué tengo que aceptar como si nada,
sin chistar ni reclamar yo todo esto?
¿Ser el ogro que ahora deja abandonada
las promesas y quedarse con el resto?

¿Avisar para llegar, a la salida del trabajo,
como un simple visitante, a mi casa?
¿Comprobar que todo el mundo por debajo
habla pestes de mi vida hasta en la plaza?

Le comprenden y acarician, como santa colibrí.
Le consienten los caprichos y le compran sus ofertas.
Y me voy con la guitarra sin cerrar detrás de mí
ni las dudas ni las furias ni las cuitas ni las puertas.

Yo no creo haber osado dar jamás razones
que hagan esta pesadilla ni siquiera comprensible,
ni hecho el daño que el destino nauseabundo me propone
sólo a mí, como si hubiere preferido alguna cruz.

¿Pero cuál es el sentido de esta farsa deprimente?
Necesito que haya alguien que me diga la verdad.
Me entregué por once años generoso y tan amante,
que no tengo ni una lágrima ni un sueño para dar.

Un inmensa maquinaria de injusticia sin afecto
cubre toda mi existencia demasiados meses ya.
Lo tolero porque se que nadie es justo ni perfecto
y presiento que algún día mi tormento acabará.

8 de julio de 2009

DLXXX.- Mi Marea Platalea Galáctica


Yo debería practicar el pugilismo sombra,
la concordia, la atracción y los auspicios;
analizar el vuelo ignoto de la luz golondra,
o revelar la inclinación de los alisios.

Debería estar de nuevo justo al medio,
precisamente entre la Aduana y el Molo,
como pelícano creciente, sin remedio,
y ser el Rey de la bahía, puro y solo.

Acribillar la peripecia que me trajo hasta aquí
armar un molde nuevo, una felicia,
y en Arequipa con la bella poetiza, viajar
a Florianópolis o a Gibraltar.

A la Mallorca y conocer su hogar,
cantar amando soledades de Góngora,
o a donde quiera que soñando viva
la primavera del aroma pólvora.

Por predecir cada crecida de la mar farol
y adivinar la posición de los planetas:
dedicaré lo que me queda de fulgor ultravioleta
a la notable y fabulosa mariposa que me amó.

7 de julio de 2009

DLXXIX.- Iros



Entre desiertos calores y playas,
pronto quisiera instalarme allí.
Puede que ahora por fin, me vaya.
Claro que nada depende de mí.

Hace algún tiempo me vine creyendo
que renacía en la luz generosa,
ebria de sombra y de tránsito horrendo,
pero fue sólo pasión caprichosa.

Tiene la historia un extraño ingrediente,
algo que al punto nos cuesta entender,
bella mitad del total de la gente,
vida y memoria con voz de mujer.

Y ahora me embarco en la cruz que promete
nuevas alianzas: yo quiero nadar.
Nadie me ha visto cumplir treinta y siete
libre y desnudo en el sueño del mar.

¡Calma y prospera que hay nuevos amigos!
¡Hijo cansado, no te ha ido tan mal!
Soy el fantasma de un ser fugitivo,
vástago libre de su marsupial.

3 de julio de 2009

DLXXVIII.- Acicatesora Místico


¡Vida y meteoro para el próximo poema!
Él, que está esperando agazapado en mi interior,
es fábula, cigoto, llueventual delirio o pena:
juez que por la noche quiere ser mi redentor.

¡No seré Arriagada sin orgullo, ni Aravena!
Y eso que me brota con estrépito y fulgor
no germinaría si no compro de la buena,
tal como la tierra sin semilla no hace flor.

Algo hay en el aire que me saca del sopor:
viento peregrino que perfumanima y quema,
fuego a borbotones de mi bocalefactor.
Nunca está vacío lo que rara vez se llena.

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