26 de agosto de 2013

DCCXXXV.- Neoliberalma


Este es el país de los seres sin alma 
haciendo una hilera que no va a terminar, 
van uno tras otro esperando en la calma 
siniestra y desnuda del banco mundial. 

Los niños son tiranos de los curas desnudos,
y padecen de extrañas locuras y demencias: 
no cantan el Himno ni tienen Escudo 
y nunca celebran el Día de la Independencia. 

No visten de blanco, pero miran hacia arriba 
y cuelgan de su cuello una cruz sin valor: 
no abrigan esperanzas, sino sólo expectativas. 
No cuidan de los viejos ni hacen el amor. 

Son puro pellejo camino a un funeral,
tan lindo, sin embargo, pues no todo está perdido:
aun quedan hombres y mujeres decididos 
que son buena parte del Alma Nacional.

11 de agosto de 2013

DCCXXXIV.- Inigual



Todo es infinito.

Viajo hasta el inicio
profundo de las cosas:
vértigo de sordo
y perplejo inesperar.

Nada se termina.

Quieta eternidad.
Pulpo de las ánimas
que vuelven a nadar
y se mantienen.

Detrás del espeso
escondido pequeño
diminuto bastión
de lo invisible,
caminan ángeles
ducados primorosos,
al interior de la pulpa
polen que me habita:
inmóvil que flotando,
invisible y veloz,
lejano dentro mío
que nunca morirá.

Todo consiste en soles:
sumergidos en la lenta muerte
en que consiste cada día la vida,
miramos al cielo de la noche
donde habita un gigante que ríe
y nos mira desnudos temblar,
a través de un microscopio.

11 de junio de 2013

DCCXXXIII.- Campanaranjaula


Yo tengo ahora mismo
embarazado el corazón:
cual íntimo perrito
que se funde al lado mío,
y es fiero gran amigo
que al volcar su desvarío
se vuelve un toro loco
parecido un poco a mí.

Encumbra en precipicios
mis dos águilas cometas,
que al mágico iluminan
porque son su voluntad:
se viste de colmenas
cuando canta como un niño,
que me toma de las manos
y me saca a pasear.

DCCXXXII.- Siniestropelía


Hay bomberos en la oscuridad que no están haciendo nada. Esperan que el fuego crezca y comience a tragar el viejo edificio de la calle Dieciocho con la Alameda, ante la sorda mirada de la policía que detiene innecesariamente el tránsito de la “principal arteria capitalina”, sin razón, porque aun no hay mangueras en el pavimento, ni voluntarios combatiendo.

Sólo dos carros rojos con las luces amarillas intermitentes, una escalera telescópica que eleva a un solitario brigadista que se divierte observando cómo el fuego comienza a besar tímidamente la cúpula del palacio construido hace más de 100 años, y todos los grifos dormidos.

El fuego es perfectamente controlable. Aun no hay un siniestro declarado. Puede evitarse la destrucción de esa maravilla arquitectónica que es monumento nacional y que comienza a arder desde la azotea, en una de sus alas, levemente.

Puede evitarse aún el colapso del tránsito y las pesadillas en el metro y el trabajo de otras compañías. Puede evitarse la pérdida de valiosa prueba para esclarecer el inicio del fuego. Pero no. Nadie hace nada.

Comienza a formarse un taco, y yo me voy a comprar el pasaje en el terminal Ahumada. Son las 06:45. Apenas hay fuego visible. El bus parte a las 07:30 y me siento en el andén para comprobar intrigado que el edificio ya está ardiendo y que, de pronto, llega un primer carro, con la sirena gritando, y ocupa la bocacalle norte de la Alameda, hacia donde descienden cuatro voluntarios que destapan el primer grifo de la mañana, una hora después.

El show debe continuar.

10 de mayo de 2013

DCCXXXI.- Siempreñada



Tu barriga de sandía piel.
Ese racimo de virutas marrón.
El arrebol de tus pezones cereza
de rubor anaranjado y melón.

Las orejas de placer albaricoque.
Tu saliva azucarada y limón.
El perfume que parece arándanos.
La palabra melocotón.

Tus manitos que se llenan de brevas
porque tienen el color del sol.
Las ciruelas que se esconden en tu boca.
La frambuesa de tu corazón.

Tu granada mente púrpura y despierto
sumido en las grosellas y los higos de tu voz.
La manzana con que baila el resto
de las doscientas avellanas que nos dio.

El ángel de la luna mariposa mandarina
se hizo dulce de membrillo pa los dos.
Las naranjas que te llenan los ojos
y los besos que hallan siempre buen sabor.

Hace un año y hasta el día del níspero:
que tu pera se enamore de mí.
que debajo de nosotros hayan uvas.
y pomelos, porque me hacen tan feliz.

Que haga frío porque siempre te acurrucas.
Que te duches cuando tienes calor.
La sonata de las frutas deliciosas.
que se caiga de madura en tu honor.

24 de abril de 2013

DCCXXX.- El Cangrejo




Yo no creo, Pequeñita, 
que lo hayamos conseguido
casi todo de una vez 
y para siempre juntos.
Tan fecunda es la mañana, 
pero el mundormido no,
que la nieblanca azucena 
es un milagro amar.

La presencia innumerable 
de las hojas secas
es un síntoma inequívoco 
del tiemporvenir
y el invierno de hace un año, 
que si trajovialidad,  
fue otro sueño enamorado 
y desatadormilón.

No se viene a radicar 
el infortunio eternamente
ni la lluvia displicente 
arroja todo su caudal.
Sí la dicha por su parte 
va llenando lentamente
la platea que impaciente 
pide a gritosiendo paz.

Ha llegado hasta la puerta 
de la vida un niño,
que oye música y se acerca 
hasta la coplacidez.
Pertenece a las soleadas 
esperanzas lentas
la primera algarabía 
que nos hizonreír 

11 de abril de 2013

DCCXXIX.- Lacaracola




Si juntara los suspiros
que han nacido de mi boca,
los metiera en la canasta
de las suaves mariposas,
y arrojara al aire azul
y matinal su contenido,
te aseguro llenaría el cielo
y verías el rubor de las abejas.

Sonaría la cantata
más ingenua del verano
y estarías orgullosa
aunque te rías de mí.

Pero no hay un modo cierto
de atrapar el viento rojo
que arrebola tu mirada
en el contorno del sol,
porque vienen desde el hondo
y cabizbajo suspenso
que me habita enamorado
y peregrino al vivir.

Son el alma que se yergue
poderosa brillando.
Son el lírico portento
de mi amor por ti.

16 de febrero de 2013

DCCXXVIII.- Floricordia


Yo prefiero despertar
antes del álbandido
y ver su cara capilar
de elegante pudormido.

Rescatar a la medusa
más sutil que ha sidolatro,
como faromaticanto de los mares:
y hurdir el sueño que la duerme junto a mí.

Yo lo prefiero ti caldero
cual si llénase de nueces,
y sonarpa mi jilguero
en su fluidéspertar.

O descansárlequin
eternamententró del sol:
como si fuere el huracántaro
y los peces.

30 de enero de 2013

DCCXXVII.- Eco




Yo repito que la vida
es inquilina de los árboles
y extiende repentina
sobre campos de ciruelas
el latido primigenio
de millones de palomas
y la prisa matutina
de mi niño que se va.

Porque tiene dos millares
de genuinas alcántaras,
navegan los delfines
persiguiendo humanidad,
se oye solo la canción que aplaude.
sólo quieren sus latidos huir.
tengo solo que llorar de alegría.
sólo cabe al corazón latir.

24 de diciembre de 2012

DCCXXV.- La Canción del Jote



Huélganos decir, mi bella dama,
que en el amor hay una gota de rocío
y va el perfume de una suave margarita
sobre la cama. Tibiecita.


Y la recojo a la una y media. ¡Yo la paso a buscar!

Puede decir que va almorzar con un cliente.
Y no se ponga casquivana. No se me haga de rogar.
¡No me abandone con la sopa caliente!

Cual en un beso su mirada y la mía,
son nuestros labios lastimándose callados.
Y es la primera vez que estoy enamorado. Lo sé,
porque ya ve que los destinos se funden.

Para encontrarnos a la hora del almuerzo,
y hablar desnudos los problemas de la pega
y descubrirle cada vez que le converso,
que muchas flores se marchitan cuando nadie las riega.


No es necesario que le cuente a su marido:
comprenderá que no me anima nada más que sólo ser
su abogado, su amigo, su amante bandido,
y le aseguro un gran orgasmo de placer.

Pero, mi amor, a mi me encanta que se ría:
sepa que yo le estoy hablando de amor.
Mis intenciones son tan puras como el agua que está fría
y le daría todo el día su pollito al velador.

22 de diciembre de 2012

DCCXXIV.- Solsticio

El mar nos acongoja
con su piélago de abismos.
Los Andes nos arrancan
el planeta de raíz.

No hay tierra ni planicies,
ni extensas mecetas.
Sólo fiordos de nieve
en el colofón de Humboldt.

Siempre hemos vivido aquí.
Nada nos separa de la noche.
Fuimos todos desde niños
habitantes del eón.

¿Que no iba a acabarse todo?
¿Que el 21 de diciembre
no era el día final?
Amigos, hermanos..

Está amaneciendo.
¡Abrid los ojos!
¡Cantan las aves!
¿Oís latir la Humanidad?

Si no sabéis aún donde
queda el precipicio;
si queréis todavía
conocer el Fin del Mundo,
salid conmigo a la calle
y mirad a vuestro alrededor..

5 de diciembre de 2012

DCCXXIII.- Rubiconfeso



Repito insensato
la esteparia letanía
de humores y vértigo.
Revivo en el dolor.

Que nadie descubra
este sordo veneno,
debajo de la nata,
ni sepa quién soy.

Yo fui. Lo reconozco.
No quiero mentir.
No quiero ser siempre
el tramposo encubierto.

No dar de mi vida
esa rara impresión
de tonta piltrafa
o desnudo sin fe.

Oh, bella crueldad
que sacude las almas
y abre los nudos 
de la desesperación.

Perfecta inocencia
dormida entre las sombras,
que muere sin saberlo,
y vive dentro de mí.

22 de noviembre de 2012

DCCXXII.- Mágico Místico Niño Pincel




Ando soñando primaveras todo el año,
cantando más alto que los pajaritos:
canto en la calle, canto en el baño
y hasta el asfalto me parece bonito.

Me lleva la larga caminata abundante
cual único huésped de un cielo en azul.
No quiero detener mi algarabía itinerante
de flores y césped en campos de luz.

Persigo la misma belleza de siempre,
pero ahora consiste mi vida en vivir.
Amigos que un día se reían de mi suerte,
me envidian e insisten en su herida sin fin.

Pero yo no tengo tiempo para gárgolas de muerte:
soy otro, soy tuyo, son ángel, soy tren
trepando que viene de noche a buscarte
de la cordillera al andén de tus pies.

21 de noviembre de 2012

DCCXXI.- Incluso tú




He venido como el ángel que desnudo diariamente,
dibuja alegremente una figura de placer.
Su luz logra de pronto que toda la gente
dé gracias y se asombre tan sólo de ser.

Y están con nosotros y llegan sin aviso;
te miran a los ojos y cuidan de ti.
Y nos enamoramos, les juramos flor eterna
y decimos al mundo que todo está bien.

Pero un día se alejan pues ya lo han hecho todo:
¡Que se queden un segundo! ¡Que sigan aquí!
Igual nos dan la mano que luego se empuña
y tal como llegaron se van de nuestro amor.

Un ángel vino a verme.Yo fui también un ángel.
Para todos con todos nos fuimos cierta vez.
Amamos y salimos unidos de la cárcel
y dimos un regalo para luego volar.

13 de noviembre de 2012

DCCXX.- Dignidal



Sólo pido la palabra unos breves segundos
porque creo que es preciso finalmente decir
ciertas cosas referidas al destino del mundo
que ha nacido justo el día en que orgulloso la vi.

Hace sólo algunos días frente a sórdida vileza,
no hizo más que un vivo gesto de genuino pundonor.
No conozco otra mujer con parecida fortaleza.
Ni otra semejante a ella en dignidad y valor.

Es la roja caracola de las espirales tristes,
porque nada en esta vida fácilmente le vino:
nunca quiso ir a la grupa y, con la lanza en ristre,
se ha lanzado a la batalla contra todos los molinos.

Yo querría defenderla con un puño en cada mano,
pero no lo necesita, ni le llego a los talones.
¡Que me escuchen al Oriente de la Plaza Baquedano
y que lo sepan los rufianes, testaferros y varones!

Y que nadie se atreva a bloquear sus pasos
de magnífica belleza entre la gente que va
luchando junto a ella con la cruz de los descalzos,
por la hermosa luz que tiñe el alba de la Humanidad.

26 de septiembre de 2012

DCCXIX.- Graneros



Sabía que venía en el tren de las doce y media. 

Cinco minutos antes, tomé la bicicleta y me fui a la estación. Allí podría verla al menos, sentir que el mundo y el ciclón que lo cruza con gente, el ramal completo de la existencia es mejor, y con ella más hermoso. 

A medio camino, salté una solera y el bombín cayó en medio de la bocacalle de Antonio Varas con Santa Elena. Me detuve y, al recogerlo, dije: ¡Mierda! Comprobé que estaba embadurnado con bosta de caballo. Pero no había tiempo que perder. Pedales en marcha, atravesé la plaza, crucé la línea que va hasta Chillán y me limpié las manos con pasto verde y su raíz. Venía el tren. Tomé la bicicleta y me instalé frente al andén poniente. Olí mis manos y sentí al campesino de Los Lirios, que recoge los rastrojos del maíz y los mezcla con estiércol cada mañana. 

¿Donde estaba? Las ventanas del tren, ciegas a la cubierta polarizada que protege del sol a los pasajeros,  no me dejó ver sino siluetas confundidas en las sombras. ¿Se va a bajar?

Pero el mundo está en sus manos. La reunión era a la una, y no podía llegar tarde. El tren comenzó a moverse. No se veía nada. Pero acaso me vio. Cuando por fin pude ver de nuevo el andén, no había nadie.

Cinco minutos después, tomé la bicicleta y me fui a la casa. Allí podría escribir, sentir que el cielo y el viento que lo arropa de nubes, el carruaje completo de la vida es mejor, y con ella más hermoso. 

A medio camino, salté la misma solera y la cadena se soltó justo en la bocacalle de Antonio Varas con Santa Elena. Me detuve. Volví a engarzar los eslabones, diente por diente, hasta que el pedal comenzó a mover la rueda. Al ponerme de pie, dije: ¡Mierda! Comprobé que estaba embadurnado con aceite de teflón y grasa de litio. Pero no había tiempo que perder. Pedales en marcha, atravesé la calle y entré a la casa. Olí mis manos y sentí al campesino de la Maestranza, ese que mezcla tres partes de aceite y dos de grasa con petróleo, y que luego vacía, rueda por rueda, cada noche. 

Fui al baño. Me lavé las manos con glicerina y aceite emulsionado. El tren había llegado a Rancagua. No la vi bajar mezclada entre la gente, pero olí mis manos y me vi en la pantalla. Un burgués común y corriente, que lleva el perfume del plástico.

Pero sabía que vendría de vuelta en el tren de las cinco y media. 

Diez minutos antes, tomé la bicicleta y me fui a la estación. Allí podría verla al menos, sentir que la tierra y el trabajo de los hombres, que la Historia y el Siglo nos pertenecen, y acaso serían nuestros durante los treinta segundos que la puerta se abriese, junto al andén. 

A medio camino, salté la misma solera de Antonio Varas y el bombín no cayó. Pedales en marcha, atravesé la plaza, crucé la línea que va hasta Chillán y sentí mi boca llena de pétalos. Venía el tren. Tomé la bicicleta y me instalé en el andén oriente. Le pregunté al guardavía si podía entrar al vagón con la bicicleta. No me respondió. Olí mis manos y descubrí que era el momento exacto, que toda mi vida había estado esperando que llegase.

Se abrió la puerta del último carro y la vi apoyada en un asiento. Dejé la bicicleta en el pavimento y subí. Un beso de treinta segundos me retuvo la vida entera. 

El mundo también está en mis manos.

DCCXVIII.- Tí



Nunca imaginé un color así:
abrir el corazón urgentemente,
tañir de dos campanas delirando,
amigos en intenso frenesí,
libertos caminando entre la gente
ingenuos que se miran temblando:
alguna vez acaso lo soñé.

Cansado de seguir mi sombra,
enciendo un nuevo canto amigo,
sinónimo de la belleza común,
persigo la virtud en una alondra,
el éxtasis anímico que al fin consigo:
deliro eternamente porque sigas tú.



DCCXVII.- Cuculíntegro




Oigo los latidos desnudos 
de tu digno corazón de nubes blancas,
cada tarde cuando vuelvo del trabajo 
y te abrazo.

Quiero estar allí, 
decidido y silencioso
llevando la taza, la cuchara y el té,
porque descanse tu boca, 
porque te sientas bien.

Y elevo un canto amigo 
hacia las intensas latitudes 
de tu ser de flauta dulce;
de tu violín anaranjado de susurros;
de tu voz y tu calor de cataratas
y hasta el silencio que oculta de mí 
y de mi vértigo impaciente aquello 
que el tiempo me dará como un regalo, 
lentamente.

Por respirar así la piel de tu cansancio,
por desplegar todo mi sexo fervoroso 
y persistente dentro de ti, 
allí donde la furia inextricable y tierna
de los seres pequeños que te habitan
detrás de cada palabra,
antes de que cierres tu boca
y un instante después de que la abras.

Allí.

11 de septiembre de 2012

DCCXVI.- Delirarte Transpirando



Un olor que hay en tu cuerpo me derriba,
cual perfume fabricado por el manto de la Historia:
y despiertas en mis ojos las papilas gustativas
que conspiran por la noche para oírte mejor.

Pequeña, yo suspiro cuando inspiro tu valor, 
y me gusta transpirarte delirando.
Respirar bajo tus hombros profundamente
porque tienes los olores escarlatas de mi Fe.

Traigo yo aquí dentro la verde botella
de cantos y flores que voy a utilizar,
con el vértigo herido o la paz delicadeza,
por guardar todas las fresas de tu ser en mi interior.

Desnudo te he visto impregnándote en mi piel
de niña y fragancia y genuina abundancia
de puertos y huertos y nueces y arena,
de rieles y penas y sábanas café.

17 de agosto de 2012

DCCXV.- Almendras sin dolor


Dedico y reivindico mi pasión para los grandes
amores sin retorno que no dejan de nacer.
Son prímulas que aguardan debajo de la nieve.
Son ángeles atados hasta el amanecer.

Y al alma las mejores almendras sin dolor, 
que vuelan y florecen, soñando tan bonitas,
que luego resplandecen atando margaritas 
debajo de los ojos y a nuestro alrededor.

Un día vino a verme la magia de las nubes,
colgada de una piedra pulida de rubí:
y quise retenerla sumándola a mi causa
e hicimos una pausa de vértigo y fulgor.

Yo vivo plenamente desnudo como el sol,
Soy alma noctiluca de colores por el mar.
Y aquí la llevo dentro prendida en mi rubor,
queriendo que la dicha no acabe jamás.

2 de agosto de 2012

DCCXIV.- Me Gusta


Me gusta la espera de cuando te llamo:
que viene tu voz radicalmente clara,
de firme elegancia y presencia distinta:
yo busco el momento en que me hace feliz.

Me gusta la historia de los viejos trenes
que siempre se duermen en la oscuridad:
son páginas llenas de gente en andenes
que a veces leía el papá de la mamá.

Me gusta llegar a tu casa y ser niño
que espera en la puerta que lo vayas a buscar.
Me gusta porque llegas con tus llaves en las manos
y se abre la reja y no encuentro otro lugar.

Me gusta el silencio genuino y persistente
que inunda la copa de tu amabilidad:
es ir caminando desnudo en la arena
de una playa serena donde duerme el mar.

Me gustan tus manos que recogen el agua.
La fina y paciente representatividad
que te lleva de pie delante de la gente
que quiere ser digna, y eres pura Dignidad.

Me gusta el profundo, majestuoso y ferviente
rubor de tu mente cuando me hablas de amor:
si Dios me pidiera volver a la simiente,
yo no lo dudaría: elegiría tu calor.

31 de julio de 2012

DCCXIII.- Alelí



La mágica burbuja
que esperé de niño,
el ángel amistoso
que quería ver.

Rotunda que aparece
y se me vuelve lirio,
amiga, canto, página
que debo leer.

Pequeña Vida Mía
que jamás se cansa,
y calla cuando llego
hasta el andén feliz.

Camino que me lleva
hasta la Maestranza,
y al viento de su abuelo
que aun se escucha allí.

7 de mayo de 2012

DCCXII.- La Sinforosa


En el fondo oscuro
de mis ojos cerrados,
cuando canto estás.

Yo vengo detrás,

para mirar el mito manto acaudalado
y el rito acorralado por el mar,
con su lento cautelar soñando.

Yo voy andando

y sueño lámparas el mundo:
la vida completa,
océanos amar.

Donde viviremos juntos,

en amistosa luz creciendo buenos,
y la dichosa mariposa repentina:
sabia para los dos.

9 de abril de 2012

DCCXI.- Sudormitar Insombra






Líquido del íntimo placer que me acongoja.
Pena repentina que se queda en mí,
largamente, profundamente invade la rutina
donde quiero cada noche dormir.

Sucumbo sumergido, subconsciente peregrino:
dentro mío todo crítico y perduro perturbado
con un hálito de cínica desdicha sin olor.

En el oscuro surtidor de una palabra,
la luz de un gato que se fuga
entre la noche paralela de mis ojos encerrados
en el último confín de mi cojín sudando.

Mi sueño ignoto, mi luna piel,
mi cabizbaja catedral termina
todavíantes de la hora en que el cucú
sale a cantar anaranjado por mí
su delicada vanidad sin luz.

Pero no puedo seguir ni lo comprendo.
No lo soporto porque quiero sanar.
Debo vivir la paz de mi silencio,
en esta cama que no deja de gritar.

DCCX.- El Imbécil





Niño simiolón
arrebatado cachamal:
nunca piensa de antemano
qué provoca.

Sequivoca en casi todo
lo que toca
y cuando piensa
sequivoca igual.

Es que vive corrigiendo
sus errores:
un experto en el pretexto
del perdón.

En reparar es el mejor
de los mejores.
¡Puta, el huevón huevón,
huevón!

3 de abril de 2012

DCCIX.- Cuculibros







¿Por qué vivir la flor para el dolor en una isla,
si cuándo la burbuja que la cubre es sol?
¿Que no ando dando páginas de amor al mundo,
ni cómo niño nunca tocaré el kultrún?

Pecáminosamente nos unimos todos
y damos a la Historia lo mejor de cada cual.
Los hijos, los bribones y retículos al aire,
y allá en el ancho manto de la luz, papel.

Y yo que acostumbraba a ser canícula cantando,
pidiendo amor a gritos, en la casa peleché.
Me harté de dar bemoles en un águila persiste,
y vengo luengos siglos al bastión mayor.

Aquí los quiero ver, hechos anhídrido y prisiones,
sin ganas de perderse ni parir la multitud.
En cambio sigo raudo claudicando eternamente:
si de algo estoy posiblemente cierto es que leí.

27 de marzo de 2012

DCCXXVI.- Valorín



Como un aire colibrillo cantormenta,
vuelo cielo melodino en pos de ti,
por el íntimo astrolabio, velo prístino, tan sabio
que nos lleva y me subleva repentino a mi trombón.

¡Soy un Colón!

Voy a morir en soledad creyendo
que aquella tarde recalé por fin
al descubrir mi libertá en Cipango,
y volveré a la carabela de las almas
para instalar el estandarte de la Reina de las Flores,
y huir.

¡Huir en caracoles, huir!

Por eso voy en mi tortuga de rocío y silabario
en el camino paulatino de la huella de tus pies.
Me consume ese perfume de la miel músicanario
y sentiré posiblemente que el amor no tiene fin.

DCCVIII.- Semblanza Mudio




Recuerdo su nombre, escrito en un cuaderno
con tapa de arcoiris y barco de papel.
Hay fotos de su padre, de cuando estuvo enfermo.
Cualquiera que lo lea sabrá que era Daniel.

Un día lo encontraron, dormido y doliente,
en un parque con la puerta cerrada.
¡Llevémoslo a su casa!, decía la gente.
Pero nadie sabía dónde estaba.

Las manos abiertas. Las piernas fracturadas.
El alma en un hilo. La cara, no sé.
Marcas en el pecho de una cruz gamada.
¿Hay alguien en el mundo que lo pueda entender?

Con flores llorando de pie junto a la cama,
su madre sin aliento, jamás se rendirá.
Podría haber doscientos electrocardiogramas
diciendo que está muerto, pero él no morirá.

17 de febrero de 2012

DCCVII.- El Último Día Perfecto


Yo digo, dentro de millones de siglos,
que no hubo mucha menos música que ayer:
y ya no alaban aves blancas en el cielo marrón,
ni sobre el agua pudo viento correr.

Porque el sol, que comenzaba a ser gigante roja,
lentamente derritió los polos,
y evaporose aquella pátina glacial de nubes,
que hace rato había dejado de llover.

Y con el mismo apetito voraz,
eras tú, que caminaba por la calle,
en el centro del bendito corazón,
eras tú detrás de cada detalle.

Eran las almas que mirándote lloraban,
la fina luz que viste a la naturaleza,
por retener en mi memoria la belleza,
la melodía que no tiene calderón.

Y en el infierno del invierno colosal,
llamado fuego, aunque el horror haya muerto,
herida fuga por toda la eternidad:
que se declare mi concurso desierto.

Retina y pétalos, atlántida dormida,
oruga en círculos, casquete polar:
tu caminata cuando acabe la vida.
Tú seguirás cuando no quede ya más.

Nos gusta Cuculí Pop