29 de noviembre de 2013

DCCXL.- Circolach


Fono Drogas duras
poco tiempo es oro.
Carrera funcionaria
que me amón tonó.

Pedro Armando casa
chica chábila pop.
Nueva mayoría de edad
de la inocencia perdida.

Siglo veintiuno de mayo
del 68.
Caso bomba cuatro
diente por diente.

Granito de arena blanca,
mar azul.
Vende patria o muerte
natural sin hielo.

28 de octubre de 2013

DCCXXXIX.- Juntos



El juicio era a las dos, pero deben haber hablado con la Aceituna. Seguramente ella les dijo que salieran temprano; que fueran a la Notaría y que firmaran esa declaración jurada diciendo que todo fue un lamentable error, que fue ella la que se pegó con la puerta del clóset, que él jamás le daría un puñetazo en el ojo izquierdo, ni la amenazaría  con quemarle la casa; y que, si bien estaba en la cocina cuando llegaron los Carabineros, fue simplemente porque ella lo había estado llamando todo el día, porque tenía el calefón malo y necesitaba bañar a la guagua.

Entonces, no habría desacato, porque fue ella la que lo había incitado a desobedecer la resolución, y eso era error de prohibición. El caso es que llegaron juntos y estaban juntitos los dos, sentados al final de la sala.

Dicen que la Aceituna es la defensora más tramposa de la región, y siempre trama la misma asquerosa maquinación. La Jueza tenía cero ganas de hacer el juicio, así que había estado mandando palos desde tempranito. Cuando los vio llegar juntos, sonrió como sonríen las juezas.

-¿Y se hace el juicio, señor fiscal?

Yo venía preparado. Traía al cabo que lo detuvo, al sargento que tomó las declaraciones, al subcomisario de la orden y a una vecina, la que llamó por teléfono. Había hablado con la víctima el viernes. Nada hacía pensar que se retractaría. Claro: le preocupaba que quedara preso, porque así no le servía de mucho. Debía ya tres meses en el colegio y en la casa no había ni pañales, ni toallitas húmedas, ni cotonitos, ni hipoglós.

-¿Había visto usted alguna vez –le dije- que el dueño de casa ande preocupado porque el ladrón que le robó la tele vaya a quedar preso?

En el brillo de sus ojos y en la mano nerviosa con que firmó su declaración se notaba que la vida, la salud y la felicidad de sus hijos era lo único que le importaba. No tenía a dónde irse y la casa la había arrendado él.

-¡Si no fuera por esa maldita condena de junio del 2008!

El caso es que ya antes del control de detención tenía prohibido él acercarse a ella, pero nunca dejaron de vivir juntos, ni de dormir juntos, ni de ducharse juntos, ni de emborracharse juntos, ni de trabarse juntos en amargas discusiones y peleas, de golpearse cada semana y de amarse cada día. Salían juntos temprano en la mañana, camino al Cesfam y llegaron juntos al tribunal de la mano, avergonzados, temerosos y callados; así que adelantaron el juicio para las once y media.  

-¿Hay posibilidad de salida alternativa, Señor Fiscal?

No había caso. La idea era siempre evitar el juicio; o al menos evitar la pena efectiva. La Aceituna me miraba con cara de no perseverar. Yo la miré con cara de perpetuo calificado. La jueza mi miró con cara de tengo que ir al Casino.

-¿Sabe Magistrado? Creo que existe una opción. Como la condena es de junio del 2008, ya estaría prescrita. Entonces, tiene derecho a remisión condicional. Si reconoce, serían 541, pero firmando.

El caso es que al mediodía ya iban camino a la plaza: él podía acercarse a ella, podía vivir con ella y dormir con ella en la misma cama, para emborracharse cada tarde y discutir, para terminar golpeándose otra vez, para que la vecina llamara otra vez al 135, para salir juntos de la mano, temprano en la mañana, camino al Cesfam, cantando juntos, tercos enamorados y felices para siempre.

2 de octubre de 2013

DCCXXXVIII.- Cocomero Cándida



Palomariposa pecosa floral,
intensamente fábula,
lámparamágimente feliz,
adivinándome pérgola:
ría manía sé un día de mí.

Santagonista de mi voluntad,
acariciándome reta:
dicen que nadie la ha visto parar,
infatigable cometa,
amandolina del mar.

1 de octubre de 2013

DCCXXXVII.- otsuacoloH


Uno se imagina a don Reinaldo Mena en la Araucaníapor allá por el año 26, jugando a invertir el anagrama del niño recién nacido. Uno se imagina a don Reinaldo Mena haciéndolo dormir bajo la totora del patio, a punto de soñar y rodeado de tábanos felices. Uno se imagina a don Reinaldo Mena llevando en los hombros al niño para encumbrar volantines en Villarrica, bajo el sol de septiembre.

Es divertido imaginárselo y provoca hasta cierta simpatía imaginar a Odlanier Mena estudiando en la preparatoria para ser un gran chileno. 
Ascanio Cavallo lo dejó casi como un Rey de la Nobleza en su penosa esquela mortuoria del fin de semana pasado. Pero no.

Hay que imaginarse a Odlanier Mena apilando cadávares aun vestidos en el desierto y en la precordillera. Hay que imaginarse a Odlanier Mena dando órdenes para que encendiesen la hoguera. 
Hay que imaginarse a Odlanier Mena arrojándolos para que desapareciesen por segunda vez y para siempre. Hay que imaginarse a Odlanier Mena atando rieles con un alambre a los restos de cientos de chilenos, ocultos en sacos paperos. Hay que imaginarse a Odlanier Mena arrojándolos al mar desde un helicóptero. 

Hay que imaginarse a Odlanier Mena huyendo de la Justicia para entrar en el Infierno.

2 de septiembre de 2013

DCCXXXVI.- Incordinancia


Las hipotecas serían hipotéticas
si fuera lento lo fraudulento,
y si el conjunto del inmundo mundo
no fuera tan amarillento.

Si no inventaran los inventarios.
Si se indignaran los indignados.
Si no estuvieran tan conectados:
si funcionaran los funcionarios.

Lo terminante, si terminara.
Si comandaran los comandantes,
Si las funciones funcionaran
practicaran los practicantes..

Si principiaran los principiantes
y usaran el culo calculando.
Si toleraran los tolerantes
con disimulo dí, simulando..

Yo ya estaría donde no estaba,
ni por cantar en el desconcierto
no pediría por pedir nada
y no me habrían descubierto.

26 de agosto de 2013

DCCXXXV.- Neoliberalma


Este es el país de los seres sin alma 
haciendo una hilera que no va a terminar, 
van uno tras otro esperando en la calma 
siniestra y desnuda del banco mundial. 

Los niños son tiranos de los curas desnudos,
y padecen de extrañas locuras y demencias: 
no cantan el Himno ni tienen Escudo 
y nunca celebran el Día de la Independencia. 

No visten de blanco, pero miran hacia arriba 
y cuelgan de su cuello una cruz sin valor: 
no abrigan esperanzas, sino sólo expectativas. 
No cuidan de los viejos ni hacen el amor. 

Son puro pellejo camino a un funeral,
tan lindo, sin embargo, pues no todo está perdido:
aun quedan hombres y mujeres decididos 
que son buena parte del Alma Nacional.

11 de agosto de 2013

DCCXXXIV.- Inigual



Todo es infinito.

Viajo hasta el inicio
profundo de las cosas:
vértigo de sordo
y perplejo inesperar.

Nada se termina.

Quieta eternidad.
Pulpo de las ánimas
que vuelven a nadar
y se mantienen.

Detrás del espeso
escondido pequeño
diminuto bastión
de lo invisible,
caminan ángeles
ducados primorosos,
al interior de la pulpa
polen que me habita:
inmóvil que flotando,
invisible y veloz,
lejano dentro mío
que nunca morirá.

Todo consiste en soles:
sumergidos en la lenta muerte
en que consiste cada día la vida,
miramos al cielo de la noche
donde habita un gigante que ríe
y nos mira desnudos temblar,
a través de un microscopio.

11 de junio de 2013

DCCXXXIII.- Campanaranjaula


Yo tengo ahora mismo
embarazado el corazón:
cual íntimo perrito
que se funde al lado mío,
y es fiero gran amigo
que al volcar su desvarío
se vuelve un toro loco
parecido un poco a mí.

Encumbra en precipicios
mis dos águilas cometas,
que al mágico iluminan
porque son su voluntad:
se viste de colmenas
cuando canta como un niño,
que me toma de las manos
y me saca a pasear.

DCCXXXII.- Siniestropelía


Hay bomberos en la oscuridad que no están haciendo nada. Esperan que el fuego crezca y comience a tragar el viejo edificio de la calle Dieciocho con la Alameda, ante la sorda mirada de la policía que detiene innecesariamente el tránsito de la “principal arteria capitalina”, sin razón, porque aun no hay mangueras en el pavimento, ni voluntarios combatiendo.

Sólo dos carros rojos con las luces amarillas intermitentes, una escalera telescópica que eleva a un solitario brigadista que se divierte observando cómo el fuego comienza a besar tímidamente la cúpula del palacio construido hace más de 100 años, y todos los grifos dormidos.

El fuego es perfectamente controlable. Aun no hay un siniestro declarado. Puede evitarse la destrucción de esa maravilla arquitectónica que es monumento nacional y que comienza a arder desde la azotea, en una de sus alas, levemente.

Puede evitarse aún el colapso del tránsito y las pesadillas en el metro y el trabajo de otras compañías. Puede evitarse la pérdida de valiosa prueba para esclarecer el inicio del fuego. Pero no. Nadie hace nada.

Comienza a formarse un taco, y yo me voy a comprar el pasaje en el terminal Ahumada. Son las 06:45. Apenas hay fuego visible. El bus parte a las 07:30 y me siento en el andén para comprobar intrigado que el edificio ya está ardiendo y que, de pronto, llega un primer carro, con la sirena gritando, y ocupa la bocacalle norte de la Alameda, hacia donde descienden cuatro voluntarios que destapan el primer grifo de la mañana, una hora después.

El show debe continuar.

10 de mayo de 2013

DCCXXXI.- Siempreñada



Tu barriga de sandía piel.
Ese racimo de virutas marrón.
El arrebol de tus pezones cereza
de rubor anaranjado y melón.

Las orejas de placer albaricoque.
Tu saliva azucarada y limón.
El perfume que parece arándanos.
La palabra melocotón.

Tus manitos que se llenan de brevas
porque tienen el color del sol.
Las ciruelas que se esconden en tu boca.
La frambuesa de tu corazón.

Tu granada mente púrpura y despierto
sumido en las grosellas y los higos de tu voz.
La manzana con que baila el resto
de las doscientas avellanas que nos dio.

El ángel de la luna mariposa mandarina
se hizo dulce de membrillo pa los dos.
Las naranjas que te llenan los ojos
y los besos que hallan siempre buen sabor.

Hace un año y hasta el día del níspero:
que tu pera se enamore de mí.
que debajo de nosotros hayan uvas.
y pomelos, porque me hacen tan feliz.

Que haga frío porque siempre te acurrucas.
Que te duches cuando tienes calor.
La sonata de las frutas deliciosas.
que se caiga de madura en tu honor.

24 de abril de 2013

DCCXXX.- El Cangrejo




Yo no creo, Pequeñita, 
que lo hayamos conseguido
casi todo de una vez 
y para siempre juntos.
Tan fecunda es la mañana, 
pero el mundormido no,
que la nieblanca azucena 
es un milagro amar.

La presencia innumerable 
de las hojas secas
es un síntoma inequívoco 
del tiemporvenir
y el invierno de hace un año, 
que si trajovialidad,  
fue otro sueño enamorado 
y desatadormilón.

No se viene a radicar 
el infortunio eternamente
ni la lluvia displicente 
arroja todo su caudal.
Sí la dicha por su parte 
va llenando lentamente
la platea que impaciente 
pide a gritosiendo paz.

Ha llegado hasta la puerta 
de la vida un niño,
que oye música y se acerca 
hasta la coplacidez.
Pertenece a las soleadas 
esperanzas lentas
la primera algarabía 
que nos hizonreír 

11 de abril de 2013

DCCXXIX.- Lacaracola




Si juntara los suspiros
que han nacido de mi boca,
los metiera en la canasta
de las suaves mariposas,
y arrojara al aire azul
y matinal su contenido,
te aseguro llenaría el cielo
y verías el rubor de las abejas.

Sonaría la cantata
más ingenua del verano
y estarías orgullosa
aunque te rías de mí.

Pero no hay un modo cierto
de atrapar el viento rojo
que arrebola tu mirada
en el contorno del sol,
porque vienen desde el hondo
y cabizbajo suspenso
que me habita enamorado
y peregrino al vivir.

Son el alma que se yergue
poderosa brillando.
Son el lírico portento
de mi amor por ti.

16 de febrero de 2013

DCCXXVIII.- Floricordia


Yo prefiero despertar
antes del álbandido
y ver su cara capilar
de elegante pudormido.

Rescatar a la medusa
más sutil que ha sidolatro,
como faromaticanto de los mares:
y hurdir el sueño que la duerme junto a mí.

Yo lo prefiero ti caldero
cual si llénase de nueces,
y sonarpa mi jilguero
en su fluidéspertar.

O descansárlequin
eternamententró del sol:
como si fuere el huracántaro
y los peces.

30 de enero de 2013

DCCXXVII.- Eco




Yo repito que la vida
es inquilina de los árboles
y extiende repentina
sobre campos de ciruelas
el latido primigenio
de millones de palomas
y la prisa matutina
de mi niño que se va.

Porque tiene dos millares
de genuinas alcántaras,
navegan los delfines
persiguiendo humanidad,
se oye solo la canción que aplaude.
sólo quieren sus latidos huir.
tengo solo que llorar de alegría.
sólo cabe al corazón latir.

24 de diciembre de 2012

DCCXXV.- La Canción del Jote



Huélganos decir, mi bella dama,
que en el amor hay una gota de rocío
y va el perfume de una suave margarita
sobre la cama. Tibiecita.


Y la recojo a la una y media. ¡Yo la paso a buscar!

Puede decir que va almorzar con un cliente.
Y no se ponga casquivana. No se me haga de rogar.
¡No me abandone con la sopa caliente!

Cual en un beso su mirada y la mía,
son nuestros labios lastimándose callados.
Y es la primera vez que estoy enamorado. Lo sé,
porque ya ve que los destinos se funden.

Para encontrarnos a la hora del almuerzo,
y hablar desnudos los problemas de la pega
y descubrirle cada vez que le converso,
que muchas flores se marchitan cuando nadie las riega.


No es necesario que le cuente a su marido:
comprenderá que no me anima nada más que sólo ser
su abogado, su amigo, su amante bandido,
y le aseguro un gran orgasmo de placer.

Pero, mi amor, a mi me encanta que se ría:
sepa que yo le estoy hablando de amor.
Mis intenciones son tan puras como el agua que está fría
y le daría todo el día su pollito al velador.

22 de diciembre de 2012

DCCXXIV.- Solsticio

El mar nos acongoja
con su piélago de abismos.
Los Andes nos arrancan
el planeta de raíz.

No hay tierra ni planicies,
ni extensas mecetas.
Sólo fiordos de nieve
en el colofón de Humboldt.

Siempre hemos vivido aquí.
Nada nos separa de la noche.
Fuimos todos desde niños
habitantes del eón.

¿Que no iba a acabarse todo?
¿Que el 21 de diciembre
no era el día final?
Amigos, hermanos..

Está amaneciendo.
¡Abrid los ojos!
¡Cantan las aves!
¿Oís latir la Humanidad?

Si no sabéis aún donde
queda el precipicio;
si queréis todavía
conocer el Fin del Mundo,
salid conmigo a la calle
y mirad a vuestro alrededor..

5 de diciembre de 2012

DCCXXIII.- Rubiconfeso



Repito insensato
la esteparia letanía
de humores y vértigo.
Revivo en el dolor.

Que nadie descubra
este sordo veneno,
debajo de la nata,
ni sepa quién soy.

Yo fui. Lo reconozco.
No quiero mentir.
No quiero ser siempre
el tramposo encubierto.

No dar de mi vida
esa rara impresión
de tonta piltrafa
o desnudo sin fe.

Oh, bella crueldad
que sacude las almas
y abre los nudos 
de la desesperación.

Perfecta inocencia
dormida entre las sombras,
que muere sin saberlo,
y vive dentro de mí.

22 de noviembre de 2012

DCCXXII.- Mágico Místico Niño Pincel




Ando soñando primaveras todo el año,
cantando más alto que los pajaritos:
canto en la calle, canto en el baño
y hasta el asfalto me parece bonito.

Me lleva la larga caminata abundante
cual único huésped de un cielo en azul.
No quiero detener mi algarabía itinerante
de flores y césped en campos de luz.

Persigo la misma belleza de siempre,
pero ahora consiste mi vida en vivir.
Amigos que un día se reían de mi suerte,
me envidian e insisten en su herida sin fin.

Pero yo no tengo tiempo para gárgolas de muerte:
soy otro, soy tuyo, son ángel, soy tren
trepando que viene de noche a buscarte
de la cordillera al andén de tus pies.

21 de noviembre de 2012

DCCXXI.- Incluso tú




He venido como el ángel que desnudo diariamente,
dibuja alegremente una figura de placer.
Su luz logra de pronto que toda la gente
dé gracias y se asombre tan sólo de ser.

Y están con nosotros y llegan sin aviso;
te miran a los ojos y cuidan de ti.
Y nos enamoramos, les juramos flor eterna
y decimos al mundo que todo está bien.

Pero un día se alejan pues ya lo han hecho todo:
¡Que se queden un segundo! ¡Que sigan aquí!
Igual nos dan la mano que luego se empuña
y tal como llegaron se van de nuestro amor.

Un ángel vino a verme.Yo fui también un ángel.
Para todos con todos nos fuimos cierta vez.
Amamos y salimos unidos de la cárcel
y dimos un regalo para luego volar.

13 de noviembre de 2012

DCCXX.- Dignidal



Sólo pido la palabra unos breves segundos
porque creo que es preciso finalmente decir
ciertas cosas referidas al destino del mundo
que ha nacido justo el día en que orgulloso la vi.

Hace sólo algunos días frente a sórdida vileza,
no hizo más que un vivo gesto de genuino pundonor.
No conozco otra mujer con parecida fortaleza.
Ni otra semejante a ella en dignidad y valor.

Es la roja caracola de las espirales tristes,
porque nada en esta vida fácilmente le vino:
nunca quiso ir a la grupa y, con la lanza en ristre,
se ha lanzado a la batalla contra todos los molinos.

Yo querría defenderla con un puño en cada mano,
pero no lo necesita, ni le llego a los talones.
¡Que me escuchen al Oriente de la Plaza Baquedano
y que lo sepan los rufianes, testaferros y varones!

Y que nadie se atreva a bloquear sus pasos
de magnífica belleza entre la gente que va
luchando junto a ella con la cruz de los descalzos,
por la hermosa luz que tiñe el alba de la Humanidad.

26 de septiembre de 2012

DCCXIX.- Graneros



Sabía que venía en el tren de las doce y media. 

Cinco minutos antes, tomé la bicicleta y me fui a la estación. Allí podría verla al menos, sentir que el mundo y el ciclón que lo cruza con gente, el ramal completo de la existencia es mejor, y con ella más hermoso. 

A medio camino, salté una solera y el bombín cayó en medio de la bocacalle de Antonio Varas con Santa Elena. Me detuve y, al recogerlo, dije: ¡Mierda! Comprobé que estaba embadurnado con bosta de caballo. Pero no había tiempo que perder. Pedales en marcha, atravesé la plaza, crucé la línea que va hasta Chillán y me limpié las manos con pasto verde y su raíz. Venía el tren. Tomé la bicicleta y me instalé frente al andén poniente. Olí mis manos y sentí al campesino de Los Lirios, que recoge los rastrojos del maíz y los mezcla con estiércol cada mañana. 

¿Donde estaba? Las ventanas del tren, ciegas a la cubierta polarizada que protege del sol a los pasajeros,  no me dejó ver sino siluetas confundidas en las sombras. ¿Se va a bajar?

Pero el mundo está en sus manos. La reunión era a la una, y no podía llegar tarde. El tren comenzó a moverse. No se veía nada. Pero acaso me vio. Cuando por fin pude ver de nuevo el andén, no había nadie.

Cinco minutos después, tomé la bicicleta y me fui a la casa. Allí podría escribir, sentir que el cielo y el viento que lo arropa de nubes, el carruaje completo de la vida es mejor, y con ella más hermoso. 

A medio camino, salté la misma solera y la cadena se soltó justo en la bocacalle de Antonio Varas con Santa Elena. Me detuve. Volví a engarzar los eslabones, diente por diente, hasta que el pedal comenzó a mover la rueda. Al ponerme de pie, dije: ¡Mierda! Comprobé que estaba embadurnado con aceite de teflón y grasa de litio. Pero no había tiempo que perder. Pedales en marcha, atravesé la calle y entré a la casa. Olí mis manos y sentí al campesino de la Maestranza, ese que mezcla tres partes de aceite y dos de grasa con petróleo, y que luego vacía, rueda por rueda, cada noche. 

Fui al baño. Me lavé las manos con glicerina y aceite emulsionado. El tren había llegado a Rancagua. No la vi bajar mezclada entre la gente, pero olí mis manos y me vi en la pantalla. Un burgués común y corriente, que lleva el perfume del plástico.

Pero sabía que vendría de vuelta en el tren de las cinco y media. 

Diez minutos antes, tomé la bicicleta y me fui a la estación. Allí podría verla al menos, sentir que la tierra y el trabajo de los hombres, que la Historia y el Siglo nos pertenecen, y acaso serían nuestros durante los treinta segundos que la puerta se abriese, junto al andén. 

A medio camino, salté la misma solera de Antonio Varas y el bombín no cayó. Pedales en marcha, atravesé la plaza, crucé la línea que va hasta Chillán y sentí mi boca llena de pétalos. Venía el tren. Tomé la bicicleta y me instalé en el andén oriente. Le pregunté al guardavía si podía entrar al vagón con la bicicleta. No me respondió. Olí mis manos y descubrí que era el momento exacto, que toda mi vida había estado esperando que llegase.

Se abrió la puerta del último carro y la vi apoyada en un asiento. Dejé la bicicleta en el pavimento y subí. Un beso de treinta segundos me retuvo la vida entera. 

El mundo también está en mis manos.

DCCXVIII.- Tí



Nunca imaginé un color así:
abrir el corazón urgentemente,
tañir de dos campanas delirando,
amigos en intenso frenesí,
libertos caminando entre la gente
ingenuos que se miran temblando:
alguna vez acaso lo soñé.

Cansado de seguir mi sombra,
enciendo un nuevo canto amigo,
sinónimo de la belleza común,
persigo la virtud en una alondra,
el éxtasis anímico que al fin consigo:
deliro eternamente porque sigas tú.



DCCXVII.- Cuculíntegro




Oigo los latidos desnudos 
de tu digno corazón de nubes blancas,
cada tarde cuando vuelvo del trabajo 
y te abrazo.

Quiero estar allí, 
decidido y silencioso
llevando la taza, la cuchara y el té,
porque descanse tu boca, 
porque te sientas bien.

Y elevo un canto amigo 
hacia las intensas latitudes 
de tu ser de flauta dulce;
de tu violín anaranjado de susurros;
de tu voz y tu calor de cataratas
y hasta el silencio que oculta de mí 
y de mi vértigo impaciente aquello 
que el tiempo me dará como un regalo, 
lentamente.

Por respirar así la piel de tu cansancio,
por desplegar todo mi sexo fervoroso 
y persistente dentro de ti, 
allí donde la furia inextricable y tierna
de los seres pequeños que te habitan
detrás de cada palabra,
antes de que cierres tu boca
y un instante después de que la abras.

Allí.

11 de septiembre de 2012

DCCXVI.- Delirarte Transpirando



Un olor que hay en tu cuerpo me derriba,
cual perfume fabricado por el manto de la Historia:
y despiertas en mis ojos las papilas gustativas
que conspiran por la noche para oírte mejor.

Pequeña, yo suspiro cuando inspiro tu valor, 
y me gusta transpirarte delirando.
Respirar bajo tus hombros profundamente
porque tienes los olores escarlatas de mi Fe.

Traigo yo aquí dentro la verde botella
de cantos y flores que voy a utilizar,
con el vértigo herido o la paz delicadeza,
por guardar todas las fresas de tu ser en mi interior.

Desnudo te he visto impregnándote en mi piel
de niña y fragancia y genuina abundancia
de puertos y huertos y nueces y arena,
de rieles y penas y sábanas café.

17 de agosto de 2012

DCCXV.- Almendras sin dolor


Dedico y reivindico mi pasión para los grandes
amores sin retorno que no dejan de nacer.
Son prímulas que aguardan debajo de la nieve.
Son ángeles atados hasta el amanecer.

Y al alma las mejores almendras sin dolor, 
que vuelan y florecen, soñando tan bonitas,
que luego resplandecen atando margaritas 
debajo de los ojos y a nuestro alrededor.

Un día vino a verme la magia de las nubes,
colgada de una piedra pulida de rubí:
y quise retenerla sumándola a mi causa
e hicimos una pausa de vértigo y fulgor.

Yo vivo plenamente desnudo como el sol,
Soy alma noctiluca de colores por el mar.
Y aquí la llevo dentro prendida en mi rubor,
queriendo que la dicha no acabe jamás.

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