30 de abril de 2014

DCCXLVI.- Sosiego Céntrico


Me pican las orejas desde que despierto.

No sirve de nada rascarse, porque no se quita, sino que vuelve una y otra vez, más intensa la picazón. El basurero del baño está lleno de cotonitos usados para rascarme. Mientras el algodón está dentro del oído, se siente una pausa refrescante, como un orgasmo auditivo, que me hace cerrar un poco los ojos y mirar todo desde una pequeña rendija de parpados extasiados, un breve instante. Pero ahora todo eso terminó para siempre, porque vuelve a picarme cruel la oreja desesperadamente y sin pausa, hasta que ya no queda más remedio.

Desde hace días, ya nada tiene sentido. Miro la calle desde la azotea y logro divisar gente caminando hacia sus casas. Nadie se rasca. Nadie lleva bolsas. Nadie va la farmacia. Todos parecen tranquilos.

Cae la noche y aun me pica. Desde las dos de la tarde hasta el anochecer es la izquierda la que pica más. En la oscuridad, el picor de la derecha se vuelve insoportable, hasta que logro conciliar el sueño, exhausto, adolorido y nervioso, cerca de las cuatro de la mañana. Al despertar, antes incluso de poder evocar la desesperación de la noche anterior, desde que comprendo que ya no estoy durmiendo, comienza de nuevo la comezón inaudita, como si treinta hormigas infatigables hubiesen instalado un tabernáculo ruidoso al interior de mi cabeza e iniciaran sin misericordia la penosa faena que consiste en descomponer mi felicidad merced a aquel hurgueteo incesante que me oprime la voluntad, y vuelvo nuevamente a transitar por la existencia cada día, cada noche, y otra vez me pican las orejas sin poder eliminar la pesadilla desoladora que perdura tenaz detrás de mis ojos. Por eso he decidido ponerle término a esto, acabar con todo y echarme a la muerte y al silencio. Ya no más cotonitos, ya no más hormigas abnegadas, ya no mas zumbidos de insomnio. Todo habrá terminado.

A veces sueño que voy descalzo por la orilla de una playa lejana, y no me pica nada. Es como un paraíso donde no existe el dolor, ni ese tacto barroso que me llena la conciencia de no saber qué hacer ni hacia dónde huir, porque mis orejas, mis oídos y el ruido completo del mundo me acompañan eternamente, siempre, todo el día y la noche, sin desaparecer. Y con los sonidos viene el traqueteo interminable de las hormigas en mi interior picando, rasgando, doliendo sin compasión.

Hasta hace una semana, iba todos los días a la farmacia y llegaba a la casa con cinco bolsas llenas de cajas, cada una con 100 cotonitos que guardaba en un viejo tarro de galletas, desde donde iba sacando dos a la vez cada tres minutos, mojaba sus algodones con agua fría y los introducía en la oreja correspondiente, la izquierda al atardecer, la derecha en la madrugada y ambas al despertar.

Pero no. Ya no puedo más. Acabo de arrojar al vacío el tarro y los cotonitos que compre ayer en la farmacia de la esquina. No soporto esta pesadilla.

Le escribí a mi madre recién. Espero que alcance a leer el mensaje antes que comience esa gente a preguntar por mi cadáver tendido en plena calle, aquí en el centro de la ciudad. De todos modos, ya no me importa nada. Los cotonitos no sirven. Ya no hay orgasmos de algodón. Ya no puedo oír nada ni siento la música. Solo el retumbar perseverante del más horroroso prurito que haya sentido nadie jamás. Lo sé porque investigué sobre este caso en la biblioteca municipal. Se cuenta la historia de un profesor que vivía en Budapest y, desesperado, dolido y cansado, en un rapto de enervación semejante a la neurosis, se había arrojado a la vía férrea de su ciudad natal, sita en las orillas del Rezovo, a comienzos del siglo pasado, luego de haber estado tres años buscando una cura para esta extraña dolencia, que el doctor Friedrich Vulgo llamó: “Mal de Berbatov”.

Yo llevo una década.

Pero se acabó. Ya no más. Adiós, cotonitos de la basura. Adiós al algodón de mis orgasmos. Adiós al tarro de galletas. Adiós a las hormigas de la locura. Adiós.

11 de abril de 2014

DCCXLV.- La Piara



Este es el abogado estrella,
sumido solo en ese llanto aterrador:
aquella viuda retiró su querella
contra el hijo del magnate Senador.

¡Maldito chancho hablador!
¿Acaso defendía el vejete,
no a cambio del vil billete
a su muerto, por puro amor?

Si pudiese cortar su cuello
que gruñe, mastica y se queja
de miserable repulsivo leguleyo.
¡Si no yo, lo hará la pobre vieja!

Se queja porque ya se va
su preciado y amado caso,
porque perdió la oportunidad
de sacarle a nuestro mundo otro pedazo.

Porque ningún abogado desea
un acuerdo sin que éste pase
por sus sebosas manos de seda
y su afán desmedido de clase.

Aunque la víctima sonría al final,
hoza la mierda el cochino cruel
y por gruñir metido en su corral,
es otro puerco el que se ríe de él.

Y va feliz el fiscal a su juicio.
Ya no tiene que ver marranos
frente al juez o besando su mano,
ni querellantes ni desperdicios.

27 de marzo de 2014

DCCLIV.- Arratia


Por esas casualidades de la vida, tuve que ir a la biblioteca de Medicina, en Uruguay arriba, para hallar el libro mágico donde estaba anotada la receta con que sanaría del Mal por Abandono Incurable que padecía desde que había llegado al Curso Fiscal de Leyes. 

Y allí estaba, como dormida esperando ser descubierta y rodeada de libros de enfermería, boca abajo. 

En su honor, sobre la pared, había puesto una flor hermosa, hoy marchita. 

Aunque nunca hallé la receta, el mal desapareció de inmediato, porque viví con ella hasta que dejó de surtir efecto y se perdió la magia.

24 de marzo de 2014

DCCXLIV.- La Marcha de Todas las Marchas


Selva de cemento.
Lluvia ácida.
Mar humano.
Huella de carbón.

Laguna telúrica.
Enjambre sísmico.
Tren de olas.
Fuego abrazador.

Cortejo fúnebre.
Piedra sobre piedra.
Granito de arena.
Silencio sepulcral.

17 de febrero de 2014

DCCXLIII.- Tangorila


Un gobierno militar 
que se autoproclama
genuinamente puro, 
democrático y mandatado
atenta y llanamente 
por el Pueblo que lo llama
y celebra su llegada, 
con un Golpe de Estado.

Un régimen que ordena 
capturar opositores
acusándolos de terrorismo, 
sedición y golpismo,
organiza un aparato 
paramilitar de delatores
y reprime por la fuerza 
cualquier inconformismo.

Un áparato que rinde 
sólo cuentas al Jefe,
al Líder reelegido 
por la inmensa mayoría
y recibe culto mágico 
tan místico homenaje,
cual herencia del Padre 
de la Patria vacía.

Un órgano que censura 
y culpa a la oposición
de todos los males 
que aquejan a las gentes,
y basa su desarrollo 
en la hiperxplotación
de recursos naturales 
bajo tierra y decrecientes.

El Premier te pide que reces, 
que un complot intencional
orquestado por magnates 
del Imperio Perverso
(a los que abastece 
de ese mismo recurso natural),
quiere sacarlo y de paso 
detener su gran esfuerzo.

Es un mando que ordena 
mantenernos en Acción.
Es un órgano secreto 
que defiende nuestra Tierra,
un Sistema que ha salvado 
lo mejor de mi Nación
y que no se detendrá 
porque “esto es una guerra”.

7 de febrero de 2014

DCCXLII.- Volantímido




Navega mi capitán 
en su laberinto,
siempre callado 

como un establo.

Mi niño delicado 
y tan distinto
que sueña en acuarelas 

cuando le hablo
de toda la primavera, 

cuando lo pinto.

Mi luna verdadera, 
como un silente venablo,
cual muda saeta que fuera

pedaleando en su recinto.

Mi Pedro Pablo.

18 de enero de 2014

DCCXLI.- Mudolor



Una lágrima de cera, caracol amarillento
se ha adueñado de mi vida y catarata en flor.
No puedo ni siquiera decir lo que siento:
me lo tiene prohibido el cancerbero pundonor.

Pecador enamorado con un plato en la cabeza,
que se lleva las cerezas y las uvas hacia el mar,
con los ojos cerrados por no ver a la jueza
que le mira y le confiesa que el amor es un Pilar.

He cambiado mi astrolabio por una sandía,
que le ha dado a mi prudencia merecido sobre azul,
porque nunca fue de sabios encender una lantía

y esconderla con la urgencia de un poema en un baúl.

29 de noviembre de 2013

DCCXL.- Circolach


Fono Drogas duras
poco tiempo es oro.
Carrera funcionaria
que me amón tonó.

Pedro Armando casa
chica chábila pop.
Nueva mayoría de edad
de la inocencia perdida.

Siglo veintiuno de mayo
del 68.
Caso bomba cuatro
diente por diente.

Granito de arena blanca,
mar azul.
Vende patria o muerte
natural sin hielo.

28 de octubre de 2013

DCCXXXIX.- Juntos



El juicio era a las dos, pero deben haber hablado con la Aceituna. Seguramente ella les dijo que salieran temprano; que fueran a la Notaría y que firmaran esa declaración jurada diciendo que todo fue un lamentable error, que fue ella la que se pegó con la puerta del clóset, que él jamás le daría un puñetazo en el ojo izquierdo, ni la amenazaría  con quemarle la casa; y que, si bien estaba en la cocina cuando llegaron los Carabineros, fue simplemente porque ella lo había estado llamando todo el día, porque tenía el calefón malo y necesitaba bañar a la guagua.

Entonces, no habría desacato, porque fue ella la que lo había incitado a desobedecer la resolución, y eso era error de prohibición. El caso es que llegaron juntos y estaban juntitos los dos, sentados al final de la sala.

Dicen que la Aceituna es la defensora más tramposa de la región, y siempre trama la misma asquerosa maquinación. La Jueza tenía cero ganas de hacer el juicio, así que había estado mandando palos desde tempranito. Cuando los vio llegar juntos, sonrió como sonríen las juezas.

-¿Y se hace el juicio, señor fiscal?

Yo venía preparado. Traía al cabo que lo detuvo, al sargento que tomó las declaraciones, al subcomisario de la orden y a una vecina, la que llamó por teléfono. Había hablado con la víctima el viernes. Nada hacía pensar que se retractaría. Claro: le preocupaba que quedara preso, porque así no le servía de mucho. Debía ya tres meses en el colegio y en la casa no había ni pañales, ni toallitas húmedas, ni cotonitos, ni hipoglós.

-¿Había visto usted alguna vez –le dije- que el dueño de casa ande preocupado porque el ladrón que le robó la tele vaya a quedar preso?

En el brillo de sus ojos y en la mano nerviosa con que firmó su declaración se notaba que la vida, la salud y la felicidad de sus hijos era lo único que le importaba. No tenía a dónde irse y la casa la había arrendado él.

-¡Si no fuera por esa maldita condena de junio del 2008!

El caso es que ya antes del control de detención tenía prohibido él acercarse a ella, pero nunca dejaron de vivir juntos, ni de dormir juntos, ni de ducharse juntos, ni de emborracharse juntos, ni de trabarse juntos en amargas discusiones y peleas, de golpearse cada semana y de amarse cada día. Salían juntos temprano en la mañana, camino al Cesfam y llegaron juntos al tribunal de la mano, avergonzados, temerosos y callados; así que adelantaron el juicio para las once y media.  

-¿Hay posibilidad de salida alternativa, Señor Fiscal?

No había caso. La idea era siempre evitar el juicio; o al menos evitar la pena efectiva. La Aceituna me miraba con cara de no perseverar. Yo la miré con cara de perpetuo calificado. La jueza mi miró con cara de tengo que ir al Casino.

-¿Sabe Magistrado? Creo que existe una opción. Como la condena es de junio del 2008, ya estaría prescrita. Entonces, tiene derecho a remisión condicional. Si reconoce, serían 541, pero firmando.

El caso es que al mediodía ya iban camino a la plaza: él podía acercarse a ella, podía vivir con ella y dormir con ella en la misma cama, para emborracharse cada tarde y discutir, para terminar golpeándose otra vez, para que la vecina llamara otra vez al 135, para salir juntos de la mano, temprano en la mañana, camino al Cesfam, cantando juntos, tercos enamorados y felices para siempre.

2 de octubre de 2013

DCCXXXVIII.- Cocomero Cándida



Palomariposa pecosa floral,
intensamente fábula,
lámparamágimente feliz,
adivinándome pérgola:
ría manía sé un día de mí.

Santagonista de mi voluntad,
acariciándome reta:
dicen que nadie la ha visto parar,
infatigable cometa,
amandolina del mar.

1 de octubre de 2013

DCCXXXVII.- otsuacoloH


Uno se imagina a don Reinaldo Mena en la Araucaníapor allá por el año 26, jugando a invertir el anagrama del niño recién nacido. Uno se imagina a don Reinaldo Mena haciéndolo dormir bajo la totora del patio, a punto de soñar y rodeado de tábanos felices. Uno se imagina a don Reinaldo Mena llevando en los hombros al niño para encumbrar volantines en Villarrica, bajo el sol de septiembre.

Es divertido imaginárselo y provoca hasta cierta simpatía imaginar a Odlanier Mena estudiando en la preparatoria para ser un gran chileno. 
Ascanio Cavallo lo dejó casi como un Rey de la Nobleza en su penosa esquela mortuoria del fin de semana pasado. Pero no.

Hay que imaginarse a Odlanier Mena apilando cadávares aun vestidos en el desierto y en la precordillera. Hay que imaginarse a Odlanier Mena dando órdenes para que encendiesen la hoguera. 
Hay que imaginarse a Odlanier Mena arrojándolos para que desapareciesen por segunda vez y para siempre. Hay que imaginarse a Odlanier Mena atando rieles con un alambre a los restos de cientos de chilenos, ocultos en sacos paperos. Hay que imaginarse a Odlanier Mena arrojándolos al mar desde un helicóptero. 

Hay que imaginarse a Odlanier Mena huyendo de la Justicia para entrar en el Infierno.

2 de septiembre de 2013

DCCXXXVI.- Incordinancia


Las hipotecas serían hipotéticas
si fuera lento lo fraudulento,
y si el conjunto del inmundo mundo
no fuera tan amarillento.

Si no inventaran los inventarios.
Si se indignaran los indignados.
Si no estuvieran tan conectados:
si funcionaran los funcionarios.

Lo terminante, si terminara.
Si comandaran los comandantes,
Si las funciones funcionaran
practicaran los practicantes..

Si principiaran los principiantes
y usaran el culo calculando.
Si toleraran los tolerantes
con disimulo dí, simulando..

Yo ya estaría donde no estaba,
ni por cantar en el desconcierto
no pediría por pedir nada
y no me habrían descubierto.

26 de agosto de 2013

DCCXXXV.- Neoliberalma


Este es el país de los seres sin alma 
haciendo una hilera que no va a terminar, 
van uno tras otro esperando en la calma 
siniestra y desnuda del banco mundial. 

Los niños son tiranos de los curas desnudos,
y padecen de extrañas locuras y demencias: 
no cantan el Himno ni tienen Escudo 
y nunca celebran el Día de la Independencia. 

No visten de blanco, pero miran hacia arriba 
y cuelgan de su cuello una cruz sin valor: 
no abrigan esperanzas, sino sólo expectativas. 
No cuidan de los viejos ni hacen el amor. 

Son puro pellejo camino a un funeral,
tan lindo, sin embargo, pues no todo está perdido:
aun quedan hombres y mujeres decididos 
que son buena parte del Alma Nacional.

11 de agosto de 2013

DCCXXXIV.- Inigual



Todo es infinito.

Viajo hasta el inicio
profundo de las cosas:
vértigo de sordo
y perplejo inesperar.

Nada se termina.

Quieta eternidad.
Pulpo de las ánimas
que vuelven a nadar
y se mantienen.

Detrás del espeso
escondido pequeño
diminuto bastión
de lo invisible,
caminan ángeles
ducados primorosos,
al interior de la pulpa
polen que me habita:
inmóvil que flotando,
invisible y veloz,
lejano dentro mío
que nunca morirá.

Todo consiste en soles:
sumergidos en la lenta muerte
en que consiste cada día la vida,
miramos al cielo de la noche
donde habita un gigante que ríe
y nos mira desnudos temblar,
a través de un microscopio.

11 de junio de 2013

DCCXXXIII.- Campanaranjaula


Yo tengo ahora mismo
embarazado el corazón:
cual íntimo perrito
que se funde al lado mío,
y es fiero gran amigo
que al volcar su desvarío
se vuelve un toro loco
parecido un poco a mí.

Encumbra en precipicios
mis dos águilas cometas,
que al mágico iluminan
porque son su voluntad:
se viste de colmenas
cuando canta como un niño,
que me toma de las manos
y me saca a pasear.

DCCXXXII.- Siniestropelía


Hay bomberos en la oscuridad que no están haciendo nada. Esperan que el fuego crezca y comience a tragar el viejo edificio de la calle Dieciocho con la Alameda, ante la sorda mirada de la policía que detiene innecesariamente el tránsito de la “principal arteria capitalina”, sin razón, porque aun no hay mangueras en el pavimento, ni voluntarios combatiendo.

Sólo dos carros rojos con las luces amarillas intermitentes, una escalera telescópica que eleva a un solitario brigadista que se divierte observando cómo el fuego comienza a besar tímidamente la cúpula del palacio construido hace más de 100 años, y todos los grifos dormidos.

El fuego es perfectamente controlable. Aun no hay un siniestro declarado. Puede evitarse la destrucción de esa maravilla arquitectónica que es monumento nacional y que comienza a arder desde la azotea, en una de sus alas, levemente.

Puede evitarse aún el colapso del tránsito y las pesadillas en el metro y el trabajo de otras compañías. Puede evitarse la pérdida de valiosa prueba para esclarecer el inicio del fuego. Pero no. Nadie hace nada.

Comienza a formarse un taco, y yo me voy a comprar el pasaje en el terminal Ahumada. Son las 06:45. Apenas hay fuego visible. El bus parte a las 07:30 y me siento en el andén para comprobar intrigado que el edificio ya está ardiendo y que, de pronto, llega un primer carro, con la sirena gritando, y ocupa la bocacalle norte de la Alameda, hacia donde descienden cuatro voluntarios que destapan el primer grifo de la mañana, una hora después.

El show debe continuar.

10 de mayo de 2013

DCCXXXI.- Siempreñada



Tu barriga de sandía piel.
Ese racimo de virutas marrón.
El arrebol de tus pezones cereza
de rubor anaranjado y melón.

Las orejas de placer albaricoque.
Tu saliva azucarada y limón.
El perfume que parece arándanos.
La palabra melocotón.

Tus manitos que se llenan de brevas
porque tienen el color del sol.
Las ciruelas que se esconden en tu boca.
La frambuesa de tu corazón.

Tu granada mente púrpura y despierto
sumido en las grosellas y los higos de tu voz.
La manzana con que baila el resto
de las doscientas avellanas que nos dio.

El ángel de la luna mariposa mandarina
se hizo dulce de membrillo pa los dos.
Las naranjas que te llenan los ojos
y los besos que hallan siempre buen sabor.

Hace un año y hasta el día del níspero:
que tu pera se enamore de mí.
que debajo de nosotros hayan uvas.
y pomelos, porque me hacen tan feliz.

Que haga frío porque siempre te acurrucas.
Que te duches cuando tienes calor.
La sonata de las frutas deliciosas.
que se caiga de madura en tu honor.

24 de abril de 2013

DCCXXX.- El Cangrejo




Yo no creo, Pequeñita, 
que lo hayamos conseguido
casi todo de una vez 
y para siempre juntos.
Tan fecunda es la mañana, 
pero el mundormido no,
que la nieblanca azucena 
es un milagro amar.

La presencia innumerable 
de las hojas secas
es un síntoma inequívoco 
del tiemporvenir
y el invierno de hace un año, 
que si trajovialidad,  
fue otro sueño enamorado 
y desatadormilón.

No se viene a radicar 
el infortunio eternamente
ni la lluvia displicente 
arroja todo su caudal.
Sí la dicha por su parte 
va llenando lentamente
la platea que impaciente 
pide a gritosiendo paz.

Ha llegado hasta la puerta 
de la vida un niño,
que oye música y se acerca 
hasta la coplacidez.
Pertenece a las soleadas 
esperanzas lentas
la primera algarabía 
que nos hizonreír 

11 de abril de 2013

DCCXXIX.- Lacaracola




Si juntara los suspiros
que han nacido de mi boca,
los metiera en la canasta
de las suaves mariposas,
y arrojara al aire azul
y matinal su contenido,
te aseguro llenaría el cielo
y verías el rubor de las abejas.

Sonaría la cantata
más ingenua del verano
y estarías orgullosa
aunque te rías de mí.

Pero no hay un modo cierto
de atrapar el viento rojo
que arrebola tu mirada
en el contorno del sol,
porque vienen desde el hondo
y cabizbajo suspenso
que me habita enamorado
y peregrino al vivir.

Son el alma que se yergue
poderosa brillando.
Son el lírico portento
de mi amor por ti.

16 de febrero de 2013

DCCXXVIII.- Floricordia


Yo prefiero despertar
antes del álbandido
y ver su cara capilar
de elegante pudormido.

Rescatar a la medusa
más sutil que ha sidolatro,
como faromaticanto de los mares:
y hurdir el sueño que la duerme junto a mí.

Yo lo prefiero ti caldero
cual si llénase de nueces,
y sonarpa mi jilguero
en su fluidéspertar.

O descansárlequin
eternamententró del sol:
como si fuere el huracántaro
y los peces.

30 de enero de 2013

DCCXXVII.- Eco




Yo repito que la vida
es inquilina de los árboles
y extiende repentina
sobre campos de ciruelas
el latido primigenio
de millones de palomas
y la prisa matutina
de mi niño que se va.

Porque tiene dos millares
de genuinas alcántaras,
navegan los delfines
persiguiendo humanidad,
se oye solo la canción que aplaude.
sólo quieren sus latidos huir.
tengo solo que llorar de alegría.
sólo cabe al corazón latir.

24 de diciembre de 2012

DCCXXV.- La Canción del Jote



Huélganos decir, mi bella dama,
que en el amor hay una gota de rocío
y va el perfume de una suave margarita
sobre la cama. Tibiecita.


Y la recojo a la una y media. ¡Yo la paso a buscar!

Puede decir que va almorzar con un cliente.
Y no se ponga casquivana. No se me haga de rogar.
¡No me abandone con la sopa caliente!

Cual en un beso su mirada y la mía,
son nuestros labios lastimándose callados.
Y es la primera vez que estoy enamorado. Lo sé,
porque ya ve que los destinos se funden.

Para encontrarnos a la hora del almuerzo,
y hablar desnudos los problemas de la pega
y descubrirle cada vez que le converso,
que muchas flores se marchitan cuando nadie las riega.


No es necesario que le cuente a su marido:
comprenderá que no me anima nada más que sólo ser
su abogado, su amigo, su amante bandido,
y le aseguro un gran orgasmo de placer.

Pero, mi amor, a mi me encanta que se ría:
sepa que yo le estoy hablando de amor.
Mis intenciones son tan puras como el agua que está fría
y le daría todo el día su pollito al velador.

22 de diciembre de 2012

DCCXXIV.- Solsticio

El mar nos acongoja
con su piélago de abismos.
Los Andes nos arrancan
el planeta de raíz.

No hay tierra ni planicies,
ni extensas mecetas.
Sólo fiordos de nieve
en el colofón de Humboldt.

Siempre hemos vivido aquí.
Nada nos separa de la noche.
Fuimos todos desde niños
habitantes del eón.

¿Que no iba a acabarse todo?
¿Que el 21 de diciembre
no era el día final?
Amigos, hermanos..

Está amaneciendo.
¡Abrid los ojos!
¡Cantan las aves!
¿Oís latir la Humanidad?

Si no sabéis aún donde
queda el precipicio;
si queréis todavía
conocer el Fin del Mundo,
salid conmigo a la calle
y mirad a vuestro alrededor..

5 de diciembre de 2012

DCCXXIII.- Rubiconfeso



Repito insensato
la esteparia letanía
de humores y vértigo.
Revivo en el dolor.

Que nadie descubra
este sordo veneno,
debajo de la nata,
ni sepa quién soy.

Yo fui. Lo reconozco.
No quiero mentir.
No quiero ser siempre
el tramposo encubierto.

No dar de mi vida
esa rara impresión
de tonta piltrafa
o desnudo sin fe.

Oh, bella crueldad
que sacude las almas
y abre los nudos 
de la desesperación.

Perfecta inocencia
dormida entre las sombras,
que muere sin saberlo,
y vive dentro de mí.

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