5 de octubre de 2026

MCD.- Ananías Timoumi


 
Yo vivo en una fábula contorno,
haciendo el personaje de mi propia nimiedad.
Le creo a cuanto veo allí en el frágil 
percoleo cosquilleo de la moza vanidad.

Mala suerte cuando piso mala hierba,
porque tengo buena suerte en el amor.
No me importa francamente lo que pierda.
Soy extensa clorofila de robusto pundonor.

Hay un día en que me sigue un perro negro, 
que no deja convencerme de la viva realidad. 
Y lo espanto culebreando con un místico cuaderno,
donde pliego personajes para la posteridad.

Si me viste conversando con luciérnagas 
o vendiendo chilenitos en el último vagón, 
era el sueño de un recuerdo entre tinieblas.
Una pausa en el estruendo del camino a mi ciudad. 

Si me enojo, como lágrimas de esparto,
y en un cuarto abandonado desde niño, se me va
convirtiendo la miseria de la furia en ditirambo.
La mayor parte del tiempo soy frugal serenidad.

MCCCLIX.- Y la hacen los pueblos

 


Esos pituquitos arrogantes de la pubertad
están tramando y mintiendo por liberar la liberal,
libre y libertaria liberación de la libertad, 
por la desigualdad desigualitaria y desigual.

Hijitos del hijo del abuelo de papá,
que se encandilan con el libro libertino
de Milton Friedman y la cacha de la espá,
para vergüenza del destino del latino.

Clasistas clásicos que no tienen clase.
Arribistas que quieren derribar desde arriba
el arribo del basado basamento de la base
con el bulo que un robótico robot les escriba.

Montados en el buey de la ley de Miley
con la piel de la miel de un jurel de papel 
y la trampa tramposa de Trump como Rey
con abogados aliados al mercado de Israel.

No podrán ni tendrán ni detendrán nunca
el flujo ni el influjo del lujo de la verdad
ni el oro moro de la lucha que creyeron trunca,
y que se llama fraterna y solidaria dignidad.

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