Son malos tiempos para no ser facho.
Surgen fachos por doquier.
Levanto una piedra
y vuelan coleópteros fachos.
Encumbro un volantín
y treinta volantines fachos
derriban el mío.
Mi anaranjado volantín cucarro.
Si quiero arrojarme al mar
para nadar feliz,
una ola facha
me devuelve a la arena.
Y, donde quiera que vaya,
una imperturbable fechoría
de fachos con aroma de cotorras
parece enarbolarlo todo.
Niños en la cárcel.
Cárceles en cada esquina.
Militares en las calles
e ignorancia supina.
Una luciérnaga de amargo desagrado
canta en el anochecer violeta de Chile,
y en mis oídos, susurra una piara
con vuestros nombres valientes soldados.
27 de junio de 2026
MCCCXLVII.- Kaiser Piente
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