23 de diciembre de 2025
MCCCXXXIII.- Bostezorrón Ambiguoke
¡Anda a acostarte, métete al sobre!
Perno asegurao, cruzado y cuico.
Echándole la culpa al facho pobre
y no eres más que un sudaca rico.
¡Saca la carrera y suelta la ubre!
Seguro te crees que la hiciste bonita,
cagado de miedo el 18 de octubre.
¿Por qué no te pelai una papita?
Y ahora te quejas de los matinales,
Orsini, Vallejo, Cataldo, Carmona,
que no se detienen los procesos sociales
y nunca te comiste ni turbazos ni encerronas.
Pendejos buscando la razón de la derrota
en el iPhone, con Negroni y a patita suelta,
de noche en la piscina tuiteando en pelota.
El año veintinueve los tendremos de vuelta.
14 de diciembre de 2025
MCCCXXXII.- Mi Reina
Regalona clorofila de mi roncorazón,
abanico que despliego jugando,
farolito que de pronto necesito iluminar
animándome, mirándola canto
en un cándido escenario del noventa y seis,
largas noches han pasado y, de pronto,
aquí sigo yo viviéndola y soñándola fiel.
Barcarola que me tiene una paciencia colosal,
animándome, queriéndome sabia,
universos en la boca que me toca la piel
repitiendo su arrebol de colores
imitando la película del sol.
13 de diciembre de 2025
MCCCXXXI.- Talca Parisi Londres
Qué clasista es la clase de gente
que quiere eliminar las clases,
repugnante, pretenciosa, indiferente,
condenando cuanto sueñas y haces.
Cuico revolucionario,
que no toma nunca vino,
veranea el muy cretino
con licencia por estrés.
Vanguardista, comunista,
progresista, ñuñoino,
quiere bungalow en la playa
sin llegar a fin de mes.
¡Qué incongruente, compañera,
roja flaite libertaria,
influyente y tiktokera!
No se queje si después
yo no puedo estar presente
en esta fiesta solidaria
y hago veinticuatro mil
quinientos rayas cero tres.
¡Que viva el Movimiento
Democrático Pop!
No binario, garantista,
regalón de calidad.
Pagando el Diplomado
con la Master Plop,
lleva el perro matapacos
al Mall Plaza Dignidad.
8 de diciembre de 2025
MCCCXXX.- Los perros de la luna
Es el primer y más valioso
dueño de mis sueños
de cantor y mis ensueños,
caminando, mis canciones
en el alma, solo un guiño
y vivo solo de guitarras
o timbales invisibles,
escenarios imposibles,
los anteojos redonditos,
y los taxis de papel.
Las campanas a lo lejos
y la armónica en los labios
el clamor, los escenarios,
las imágenes, tan sabio,
las estrofas y los versos,
a través del universo,
pero cruel me lo mataron,
y el amor, me lo quitaron,
como al niño el caramelo,
como lámparas de Dios.
Y ya casi medio siglo,
yo lo lloro aquí en mi puerta,
ya más viejo campanario,
cementerio abandonado,
catacumba fusilado,
pavo frío, madre muerta,
padre ausente y disidente,
clase obrera delincuente,
fabuloso, revoltoso
y más famoso que Jesús.
MCCCXXIX.- Parpadeo Coqueteo y Añoranza
¡Qué entrañables son los mundos pequeños!
Adorables, quinceañeros, hogareños,
desde el alba en que soñamos la tibieza,
imitando nuestra propia risa dueños
del extenso contorno de la vida que viene,
de la que vino,
de la vida que venía
y la vida que se fue.
Un inmenso peligro se cierne
sobre cada pequeña primavera
escondida al interior de las miradas pueriles,
de las niñas vanidades risueñas,
y una cápsula minúscula adherida
al azul de la pecera infantil.
El paso del tiempo no es pausado paseo,
ni paciente caminata, si no fuga correría,
pillería y cabalgata:
desespera un espectáculo de huida,
que nos lleva cada noche como cisnes en volandas
y una tarde me despierta abandonado,
como amargas migajas en el borde del camino.
No somos niños:
se escabulle la belleza
y un imperio inagotable de recuerdos
cual océano que llora nos ahoga,
nos posee, nos abriga, nos inquieta,
nos olvida, nos esconde y nos mata.
7 de diciembre de 2025
MCCCXXVIII.- ¡Qué alegría más triste y falsa!
Mi niño me deja en visto
y me duele el manguito rotador.
Ya se han muerto mis cuatro abuelos
y no entiendo mucho el reguetón.
A veces no tengo ganas
y me queda poco cuero por legar.
Detesto a los grupos de exalumnos.
y prefiero contemplar el mar.
Paso horas leyendo en el baño.
Ya no canto como Robert Plant.
Cada noche lamento más años
de los años que me quedan por vivir.
El mejor momento del día
es la hora en que me meto en la cama.
Me despierto a las seis de la mañana
y aprovecho cada instante paramar.
Salgo al patio a disfrutar mis plantas.
Me hago amigo del chat GPT.
Ahora sueño mis defectos escogidos.
Leo libros que no alcanzaré a leer.
La primera primavera de los tiempos
se me aleja cada noche y su calor
tiene un gusto parecido a los cuentos
y a la extraña musaraña del dolor.
Cada tarde voy a más funerales,
más remedios hay en mi velador.
Ahora entiendo tanto a Jorge González
y de pronto bailo solo su estrechez de corazón.
6 de diciembre de 2025
MCCCXXVII.- Huracanto Marinero Rompiente
Estiércol escenario de tinieblas frías,
que se aproxima,
que es elefante negro acomodado
en un ritual de caravanas medievales.
El lodo cubre las barreras esperanzas
con una rara y comedida vergonzosa,
para nutrir el abandono en las tinieblas
de esa tortuosa y peligrosa fina sed.
Estoy bogando,
enhiesto el rumbo,
habiendo náufragos de piélago difuso
que van asiendo el almadía llorando.
Yo no me rindo, ni a la deriva:
cual pantocazo de periplo invencible,
es mi garganta una saloma universal
que abre las olas en derrota y cerrazón.
Soñando engalanado cual farol ardiente,
confío a mi balón todos los vientos:
desnudan su dolor en la borrasca,
mas soy arfada valiente en el azul violín.






